Carlos Carnicero.- Zapatero, el PNV y la estabilidad.

Actualizado 17/10/2010 14:00:18 CET

MADRID, 17 Oct. (OTR/PRESS) -

José Luis Rodríguez Zapatero tiene la legitimidad de una mayoría parlamentaria que le permite seguir gobernando hasta el final de la legislatura. Tratar de presentar el pacto de estabilidad con el PNV casi como un crimen forma parte del despropósito donde se sustenta la política del PP casi en los mismos parámetros del "¡Váyase señor González¡" de la época en la que José María Aznar tenía unas prisas predemocráticas por llegar a La Moncloa.

Esteban González Pons ha sido el vector más agresivo contra el pacto del Gobierno con el PNV. Pero no ha sido el único en utilizar palabras gruesas contra el acuerdo que facilita aprobar los presupuestos y agotar la legislatura.

La democracia tiene unos tiempos que no se pueden violentar porque están amparados por la Constitución. Y los partidos debieran empezar a preocuparse por la pedagogía ciudadana sobre todo en una sociedad en la que no está asentada la democracia con demasiada solidez. Empieza a haber un caldo de cultivo por la crispación y la violencia que desciende desde la pirámide de la dirección del PP que lo mismo justifica los abucheos en la solemnidad del homenaje a los caídos que la legitimidad de las acciones más esencialmente parlamentarias.

El PP tiene que acostumbrarse a sus estancias en la oposición y a saber esperar sus oportunidades de Gobierno. Ahora, con Esperanza Aguirre queriendo fundar el "café party" en evolución de los más oscuros objetivos de la América profunda, el partido conservador debiera hacer una profunda revisión de sus métodos de ataque por tres razones. La primera porque sería mucho más importante crear entusiasmo por un programa propio que esperar como un buitre la descomposición del adversario. Segunda, porque Mariano Rajoy sigue hundido en el pozo de las encuestas. Y en tercer lugar porque el lastre de la corrupción es una bomba de relojería que puede sorprender los tiempos del PP con un montón de dirigentes de primer nivel senados en banquillo de los acusados por haber saqueado España. La paciencia siempre es una virtud, pero en algunos casos es además una responsabilidad y un deber de pedagogía.

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