Publicado 03/03/2026 08:00

Antonio Casado.- La guerra, tan lejos, tan cerca

MADRID 3 Mar. (OTR/PRESS) -

Uno se informa sobre el alcance de los misiles disponibles en la despensa militar de los grandes depredadores planetarios y, salvo no infrecuentes deformaciones políticas o morales del personal, termina tentándose la ropa por si algún agitador del tablero internacional decide practicar el tiro al blanco sobre las bases militares de EE.UU. en España.

Es una forma de recordar que los rugidos en un planeta gobernado de nuevo por la ley de la selva se escuchan cada vez más cerca. Ya tenemos una cordada "defensiva" de Francia, Reino Unido y Alemania, frente a las amenazas de las nuevas autoridades iraníes (Ali Jamenei y los máximos responsables de su brazo militar están muertos) que hablan de extender el conflicto de Oriente Medio a Europa. Y en el aire aún flota la advertencia de Putin, uno de los tres grandes depredadores globales, sobre el precio a pagar por la UE si insiste en seguir apoyando militarmente a Ucrania. Fue explícita la alusión del oso ruso a su capacidad de alcanzar con sus misiles el corazón de cualquier ciudad europea.

Con el fulminante golpe del pasado fin de semana, el ataque de USA-Israel contra Irán sólo es el principio de un conflicto largo y de incierto desenlace. Trump ha hablado de al menos un mes y Netanyahu de "el tiempo que haga falta". Pero el abominable régimen de los ayatolas, decapitado durante apenas veinticuatro horas (el país ya está en manos de un triunvirato) ya ha lanzado una respuesta a sangre y fuego sobre todo lo que se mueva en su contra, dentro y fuera del país.

No parece que las ingenuas apelaciones de España y otros países europeos (no precisamente los grandes) al derecho internacional y las soluciones diplomáticas vayan a ser capaces de movilizar voluntades en ese sentido. Así estamos, en España y en el resto de Europa, a verlas venir.

Que el cabestro de la Casa Blanca actúe al margen del derecho nacional e internacional (hace la guerra sin respaldo parlamentario), no es suficiente para que la civilizada Europa le pare los pies. La excusa es el rescate del pueblo iraní, machacado desde dentro y desde fuera, que entretanto pone los muertos civiles y la vaga esperanza de vivir en libertad.

Vivir en libertad. Ese es el único brote verde posible entre los escombros de esta guerra. El hambre atrasada de democracia. Si es que de verdad se abre camino entre otras apetencias más vinculadas a los intereses que a los valores. De momento, la reacción del pueblo es diversa.

Más que gestos plañideros por la muerte del teócrata Jameni, que no han faltado, hemos visto caos y desbandada de la población civil. Solo los iraníes que viven en el extranjero han gritado con una sola y contundente voz contra la dictadura de los ayatolas, sin importarle que finalmente puedan ser Trump y Netanhayu quienes se acaban apuntando el rescate de un pueblo que lleva sojuzgado 47 años.

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