Carmen Tomás.- El "made in Germany", en solfa.

Actualizado 27/09/2015 12:00:16 CET

MADRID, 27 Sep. (OTR/PRESS) -

Los mercados están viviendo ya desde hace meses caídas importantes. La bolsa española sin ir más lejos ha roto todos los soportes y ha dejado atrás cotas que no veíamos hacía muchos meses. Esta semana el IBEX ha bajado un 3,3 por ciento. La causa sin duda ha estado en el escándalo de los motores diesel de la muy refutada marca alemana Volkswagen, aunque se han juntado algunas otras claves. Poco a poco, vamos sabiendo que efectivamente ha engañado al no cumplir las normas de contaminación de Estados Unidos, aunque parece que tampoco las de Europa y que, por tanto, hay millones de coches manipulados. También se empieza a saber que este feo asunto del fraude se sabía desde hace tiempo, al menos en Bruselas lo sabían, y que se había mirado para otro lado. Ahora parece que desde la Comisión Europea se va a exigir a los países de la UE que modifiquen las pruebas que hasta ahora han medido las emisiones de contaminación.

Obvia decir el daño que este asunto le ha hecho ya a la marca de mayor prestigio de Alemania, de un sector que aporta cerca de un 20 por ciento al PIB alemán y cientos de miles de puestos de trabajo directos e indirectos en muchos países, que lógicamente afecta a otras marcas y sobre todo al prestigio de una industria que ha gozado siempre de seriedad y profesionalidad. La marca ya se ha puesto en manos de expertos en crisis y eso sí preparando miles de millones de euros con los que tendrá que hacer frente a la multitud de demandas que se le van a venir encima. Sobre todo en Estados Unidos donde litigar está a la orden del día.

En todo caso, el país y la empresa aunque tocados están haciendo todo lo posible porque el daño sea lo menor posible. El orgullo del país se ve claramente en la respuesta que están dando sus ciudadanos y sus medios de comunicación. La respuesta es, todos a una, salvemos nuestra industria y nuestro prestigio. Alemania saca pecho como nación, algo de lo que deberíamos aprender, por ejemplo los españoles. Lo vimos ya en la crisis del pepino y en la de su compañía aérea de bandera. Da un poco de envidia siempre, pero mucho más en estos tiempos en que andamos en España discutiendo, no sólo ya el prestigio y buen hacer de nuestras empresas, sino la bandera y los símbolos que nos unen como nación.

OTR Press

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