Publicado 25/10/2026 08:01

Carmen Tomás.- Nada de qué presumir

MADRID 24 Oct. (OTR/PRESS)

Hay una realidad que el triunfalismo económico de Pedro Sánchez no consigue ocultar: millones de españoles viven hoy con mayores dificultades para llegar a fin de mes. Mientras el Gobierno presume de crecimiento, empleo y cifras macroeconómicas, las familias comprueban en el supermercado, en la factura de la luz y en el recibo del alquiler que su dinero cada vez da para menos. Según el informe publicado esta semana por el Instituto Juan de Mariana, los españoles pagan un 18% más de impuestos y ganan un 4% menos en términos reales. Una combinación demoledora que refleja hasta qué punto se ha deteriorado el poder adquisitivo durante la etapa de Sánchez en La Moncloa.

Hace tiempo que no basta con tener un empleo. Tampoco sirve presumir de subidas salariales cuando la inflación acumulada y la creciente presión fiscal se llevan buena parte de esos incrementos. El resultado es una clase media cada vez más asfixiada, trabajadores que encadenan dificultades y familias que deben renunciar a gastos que antes podían permitirse. Menos aún cuando constatamos que el salario más frecuente se aproxima al salario mínimo interprofesional. A este deterioro contribuye decisivamente una política fiscal que el Gobierno se ha resistido a corregir. El IRPF lleva años sin una deflactación general de sus tramos que compense la inflación. De esta forma, muchos contribuyentes terminan pagando más por unos ingresos que no han aumentado en términos reales. Es la subida fiscal silenciosa: Hacienda recauda más mientras el ciudadano pierde capacidad de compra, sin que necesariamente se haya aprobado una subida formal de los tipos impositivos. Precisamente, corregir esto es uno de los compromisos adquiridos por Feijóo si gana las elecciones y puede gobernar tras el 29N.

El expolio fiscal al que nos han sometido durante años no es una consigna vacía. Millones de ciudadanos que trabajan y pagan impuestos y cotizaciones sociales no pueden permitirse alquilar o comprar una casa ni siquiera pagarse una semana de vacaciones ni disponen de recursos para afrontar un gasto imprevisto. Y si hablamos de pobreza infantil, la Encuesta de Condiciones de Vida del INE habla de que 1 de cada 3 menor de 18 años (el 33,2%) está en riesgo de pobreza o exclusión social. Hay que incentivar el trabajo y no las prestaciones y bajar impuestos y cargas empresariales para aumentar la productividad, la inversión y por tanto en empleo de calidad que te permita llevar una vida digna.

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