Carmen Tomás.- Desde el parqué.- Adiós 9.000

Actualizado 12/10/2008 2:00:11 CET
Actualizado 12/10/2008 2:00:11 CET

Carmen Tomás.- Desde el parqué.- Adiós 9.000

MADRID, 12 Oct. (OTR/PRESS) -

Las recetas conocidas se agotan y nadie sabe cómo devolver confianza a los mercados. Las bolsas han vivido una semana de infarto. Los índices se han desplomado y las caídas semanales han batido récords históricos. El selectivo español cayó un 9,14 por ciento, la peor de la historia y decía adiós a los 10.000 puntos e incluso a los 9.000, cotas que no se veían desde 2005. El resultado han sido cinco jornadas de caídas con un saldo del 21,2 por ciento. Algo nunca visto. En lo que va de año, el IBEX acumula ya una pérdida del 40 por ciento.

Octubre tiene mala fama, pero éste ha hecho saltar todas las alarmas. La desconfianza sigue campando por sus respetos y ni las acciones coordinadas de bajadas de tipos de interés, ni las decisiones de los distintos países sobre sus sistemas bancarios han devuelto a los inversores ni un ápice de calma. El desconcierto entre los gobiernos y los responsables de los bancos centrales es total. ¿Qué nos queda por hacer? ¡Ni el euribor logra calmarse! El alivio en las operaciones a corto no es suficiente.

Los líderes se reúnen, aconsejan medidas conjuntas, intentan transmitir confianza. Pero nada ni nadie para las ventas. Nadie ve un suelo -los 8.000 puntos acechan detrás de la puerta- y nadie por tanto se atreve a entrar en el mercado para provocar un rebote que aguante. Al contrario, los límites de fluctuación en Madrid tuvieron que ser ampliados. Los planes de rescate puestos en marcha por algunos países no acaban de convencer y ya muchos abogan por las medidas tomadas por Reino Unido: nacionalizar parcialmente el sistema financiero. Ahora se trata de comprar títulos, acciones de los bancos para recapitalizarlos.

Mientras, en España el Gobierno aprueba un decretazo que dejará en manos del Gobierno, sin los controles pertinentes, la emisión de deuda por 50.000 millones. El objetivo último del plan es que esa financiación llegue a la economía real. Nadie se lo cree. Todo el mundo piensa que será un alivio para que el sistema haga frente sin complicaciones a sus pagos en el exterior. La falta de transparencia y algunas de los mensajes lanzados por Solbes el viernes van en esa dirección. Un salvamento sobre todo de algunas cajas de ahorro. La realidad es que no ha convencido y muy pocos se creen que se cumpla la finalidad para la que dice el Gobierno que se ha creado. La economía real está tocada y el Gobierno español desconcertado. La recesión llama a la puerta.

Carmen Tomás.

OTR Press

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