MADRID 21 Mar (OTR/PRESS)
El Gobierno aprobó este viernes, en un Consejo de Ministros extraordinario, una rebaja fiscal sobre diversos productos energéticos que contrasta con su discurso previo frente a la oposición. Durante las matres semanas que dura la guerra en Irán, desde el Ejecutivo se habían desechado las propuestas del PP, calificándolas de poco imaginativas y de responder a las recetas tradicionales de la derecha. Además, no veían efectos graves que requirieran tomar medidas. Todo estaba monitorizado. Tres semanas después y decenas de millones de recaudación extra, el Gobierno ha rebajado impuestos, en línea con las demandas de Feijóo. La bajada del IVA y la reducción o desaparición temporal de algunos otros impuestos sobre los hidrocarburos o la producción de electricidad estará vigente hasta el próximo 30 de junio, aunque no se descarta su ampliación "el tiempo que sea necesario" si persisten las actuales condiciones del mercado energético, según el propio presidente del Gobierno.
Durante la presidencia de Pedro Sánchez hemos visto muchas cosas, algunas ni las hubiéramos imaginado, como que el Consejo de Ministros se retrasara dos horas, porque el socio de gobierno, Sumar, se negaba a entrar si no le daban lo que pedía: medidas en materia de vivienda. La insólita y bochornosa situación se desbloqueó tras la concesión de un segundo decreto que contempla la prórroga de los cientos de miles de contratos de alquiler que están próximos a vencer y que mantendrán la subida máxima del 2%. En todo caso, veremos qué ocurre con este decreto cuando llegue al Congreso, ya que ni el presidente tiene clara su aprobación, al menos de momento. Más recorrido parlamentario parece tener el decreto relativo a la rebaja de impuestos energéticos, aunque formaciones como el Partido Popular, el PNV y Junts han reclamado examinar el texto completo antes de fijar su posición definitiva. No se fían de lo que el Gobierno pueda colar, como ha hecho en otras ocasiones.
El espectáculo ofrecido, que el propio presidente ha calificado como "salseo", refleja muy crudamente las dificultades del Gobierno, ya no solo para sacar adelante proyectos legislativos, sino para mantener su cohesión interna. El ejemplo más escandaloso, aunque ahora el Gobierno se escude en la guerra, son los Presupuestos Generales del Estado, cuya presentación ahora ya no tiene ni fecha "estoy en lo importante", a pesar de que aún en esta legislatura no se han aprobado nuevas cuentas públicas. Las últimas se elaboraron en 2022.