Cayetano González.- Larga e intensa

Publicado 05/03/2019 8:01:39CET

MADRID, 5 Mar. (OTR/PRESS) -

Este martes, el Rey firmará el decreto que le presentará el Presidente del Gobierno por el que se disolverán las Cortes y quedarán convocadas las elecciones generales para el próximo 28 de abril. Aunque la campaña electoral no dará comienzo de forma oficial hasta el 12 de abril, ya todos los partidos están en plena actividad, aprovechando no solamente los fines de semana, sino cualquier ocasión que se les presente para explicar sus propuestas a los ciudadanos. Se trata de una campaña continua de casi dos meses, que además tendrá su prolongación hasta el 26 de mayo, fecha en que los ciudadanos volverán a votar, en este caso, en las elecciones europeas, municipales y autonómicas en trece Comunidades: todas, menos Andalucía, Cataluña, País Vasco y Galicia. Un cierto empacho por tanto de sobreactividad electoral, que aunque las vacaciones de Semana Santa, la puedan aliviar algo, no deja de ser un periodo largo e intenso. El debate sobre hasta qué punto influyen en la intención de voto las campañas electorales vuelve a estar presente en la opinión pública, aunque en esta ocasión, y en referencia más concreta a las elecciones generales, es posible que sea la vez en que una campaña puede decantar más el voto en un sentido o en otro, dado el resultado incierto que arrojan las encuestas. En el bloque de la izquierda, parece claro que el PSOE va a ser el referente principal recuperando bastante voto que en un pasado reciente se le fue a Podemos, una formación política en un momento de crisis profunda, con diversas divisiones internas en diferentes territorios y con un líder, Pablo Iglesias, desaparecido hace semanas por mor del permiso de paternidad que solicitó. En el bloque del centro derecha, la disputa se presenta mucho más apretada debido a la irrupción de VOX, un partido que ya dio la sorpresa en las recientes elecciones andaluzas y al que todas las encuestas pronostican un buen resultado en estas elecciones generales. La gran incógnita es si el PP será capaz de mantener esa hegemonía electoral en el espacio del centro derecha, para lo que sería necesario que taponara esa fuga de votos hacia VOX. En cuanto a Ciudadanos, su objetivo de ocupar el centro político y de esa manera poder pescar votos tanto a su derecha como a su izquierda, está bien como diseño estratégico pero habrá que ver si en la práctica se cumple, mucho más cuando va a haber una radicalización de las posturas, de aquí al día de las elecciones. Esa radicalidad se plasma por parte del centro derecha en el objetivo de echar a Sánchez de la Moncloa y evitar que vuelva a gobernar con Podemos y los independentistas. Y por parte del actual líder del PSOE, la radicalidad se expresa en: o gobierno yo, o lo harán los tres partidos de la plaza de Colón. Así están las cosas de cara al 28-A.