Publicado 17/04/2026 08:00

Charo Zarzalejos.- Bailando con las expectativas

MADRID 17 Abr. (OTR/PRESS) -

Las cercanas elecciones andaluzas se han presentado como un antes y un después que va más allá de lo que no dejan de ser una elecciones autonómicas por importantes que sean. Las andaluzas sin duda lo son tanto por densidad de población como por extensión geográfica.

Como es habitual ya ha comenzado el baile de las expectativas y nada más peligroso que bailar con ellas y sacar conclusiones anticipadas. Es verdad que las encuestas, todas, marcan una tendencia bien clara que no es otra que el PP será el partido ganador de las mismas. A partir de ahí comenzarán la lectura de los resultados.

Ocurrirá que si Moreno Bonilla no logra revalidar la mayoría absoluta, nadie podrá negar que ha ganado, pero será inevitable que los perdedores lo vendan como un fracaso, aún cuando se quede a un escaño de la mayoría de la que ahora disfruta.

Para el PSOE todos los augurios son demoledores. Tanto que si se queda con la representación que ahora tiene, será casi un triunfo y le bastaría conseguir un escaño más para que los socialistas echaran las campanas al vuelo. Podrían, en ese caso, aun cuando fuera una lectura un tanto voluntarista, hacer ver que "vamos para arriba y en las generales nos veremos".

La izquierda, en su eterna reflexion, ha conseguido candidatura conjunta gracias al liderazgo innegable de Maillo, el único que estando a la izquierda del PSOE puede esgrimir historia y capilaridad en el territorio andaluz. El griterío de Podemos ha quedado en nada y al final toda su pureza ideológica y estratégica se ha visto condenada a un acuerdo de última hora a modo de salvavidas en medio de un naufragio.

En Vox se juega con la idea de que en absoluto van a sufrir castigo alguno. Motivos para el mismo no faltan. Además de la crisis interna que está a la vista de todos menos de ellos, hay que unir su estrategia, bien deliberada, de retrasar al máximo sus eventuales acuerdos con el PP hasta el punto de que muchos de los convencidos de la bondad de esos pactos ya empiezan a dudar de su conveniencia. La duda la resuelven con la tesis de Pedro Sanchez: de la necesidad, virtud.

Cuidado con las expectativas. Te hunden, aunque no estés hundido, o hacen que se te perciba como ganador cuando en realidad has perdido. Por ello, mejor no bailar con ellas. Mejor silencio y que sean las urnas las que hablen porque cualquier declaración o supuesto que se establezca puede actuar a modo de soga propia de los nudos marineros, esos que solo los marineros pueden desatar.

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