MADRID 24 Abr. (OTR/PRESS) -
La vida política, la vocación irrenunciable de alcanzar el poder es una constante desde que el mundo es mundo. Esto conlleva a tener que alcanzar pactos, en muchas ocasiones, indeseables y para muchos, y más allá de valoraciones jurídicas, el pacto PP-Vox es un pacto que solo celebra de verdad el partido de Abascal que para no ser amigo de las autonomías no ha renunciado, sino todo lo contrario, a ocupar puestos y presupuestos que le permiten regodearse ante un PP que aún triplicando su representación en urnas, ha optado por un pacto que al partido de Feijoo le va a causar más de un dolor de cabeza. No está escrito en piedra que Vox, si ve que le conviene, vuelva a dar espantadas. El papel lo aguanta todo.
Y es el papel firmado entre ambos partidos lo que centra, en buena medida, el debate político que para el PSOE es agua bendita. No creo que vayan a necesitar muchos escribidores de discursos. Sánchez ya lo tiene pensado y se lo escucharemos una y mil veces.
Volviendo al papel firmado no es posible que el PP se niegue a acoger a menores no acompañados y, por supuesto, no permitirá que nadie muera por falta de atención médica. Además hay leyes en vigor que establecen condiciones y límites que a quienes creemos en el concepto de ciudadanía con lo que eso conlleva, nos deben dar tranquilidad.
No obstante, el PP como partido mayoritario de los gobiernos autonómicos va a tener tarea. Tendrá que ser muy vigilante de la gestión y bajo ningún concepto debería admitir, si eso ocurre, la menor altanería de sus socios que a día de hoy se sienten encantados con su prioridad nacional.
A lo largo de estos años hemos visto y vemos hasta donde puede llegar la altanería de grupos que apoyan al Gobierno y su capacidad para doblar la rodilla del Presidente del Gobierno. El pacto PP-Vox le parece un horror, pero hay que ver cuánta condescendencia con Junts cuyo discurso no está muy alejado del de Vox en lo que a migración se refiere. Con Nogueras y que decir con Puigdemont, no hay debate, no hay escándalo. Hemos visto tanto...
El debate, en Europa y en España, es el debate sobre la gestión de un fenómeno tan viejo como el mundo como es el de la migración que si de algo requiere es un debate sereno, con tanta humanidad como con realismo y hay que aceptar, aunque el PSOE lo niegue que en determinadas zonas, sobre todo las más humildes, existen percepciones sobre los migrantes que resultan inexistentes en las zonas acomodadas. Con todo, la solución no es el altisonante "primero lo españoles".
Feijoo sabe lo que tiene por delante. Sabe de los riesgos y conoce de antemano los discursos que desde los distintos grupos de izquierda van a derramar día si y día también. Feijoo sabe que se la juega y por ello el PP debe gobernar con especial vigilancia. A su socio , ni media broma, ni medio cariñito que ya bastante le han dado.