Charo Zarzalejos.- Los presos

Actualizado 14/12/2008 1:00:22 CET

MADRID, 14 Dic. (OTR/PRESS) -

Los éxitos policiales en la lucha contra ETA son evidentes. Las FSE tienen una buena veta informativa, de manera que da la impresión de que los terroristas apenas si pueden moverse. En tres semanas Txeroki y su sucesor están en la cárcel y el ministro de Interior, que es el mejor comunicador del Gobierno, ya ha lanzado la máxima de "ya estamos buscando al siguiente". El percibir que los terroristas están cercados da una enorme tranquilidad, pese a que todos sabemos que ETA aún está en condiciones de hacer daño y en cuanto pueda lo hará.

Si a esto se une la buena sintonía entre PP y PSOE en materia antiterrorista, habrá que concluir que hoy estamos mejor que hace apenas unos meses. Esta sintonía que sin duda existe, no está exenta de alguna sorpresa. Para el PSOE fue sorpresa que el PP se lanzara a pedir la disolución de los ayuntamientos regentados por ANV -nada menos que 43- y para los populares enterarse por los periódicos que se había procedido al acercamiento de un significativo numero de destacados presos de ETA a prisiones cercanas al País Vasco. Todo esto ha llevado a que en los últimos días las conversaciones entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Federico Trillo, portavoz del PP en cuestión antiterrorista, se hayan multiplicado más que nada para aclarar algunas posiciones.

Mientras tanto, un grupo de exreclusos de ETA ponen en alerta a los suyos propios para denunciar lo que consideran maniobras del Gobierno para llevar a la contradicción al complejo mundo de los presos y en algunos ámbitos de opinión aletea la sospecha de que algo se está cociendo entre el Gobierno y los etarras para volver a las andadas de un eventual proceso de diálogo, para el que objetivamente no se dan las circunstancias para que resulte creíble.

No se dan las circunstancias porque el Ejecutivo, que tiene muchos frentes abiertos, no está en condiciones de jugar con fuego y adentrarse por caminos difícilmente soportables para la opinión pública. Y no se dan las circunstancias porque ahora más que nunca es difícil encontrar en ETA a alguien con la autoridad suficiente para sentarse a hablar de lo que la banda siempre ha querido hablar: autodeterminación. La historia demuestra con creces que para ETA sus presos son solo presos. Una vez que son detenidos, quedan amortizados. Están en el último eslabón de su cadena de preocupaciones, de ahí que proceder a movimientos penitenciarios con la intención de crear fisuras en la banda no deja de ser una ingenuidad. Ya pueden los presos estar de acuerdo o no con la estrategia que en cada momento marque la dirección porque sus opiniones no van a modificar un ápice lo que se haya decidido.

Rubalcaba y Trillo, y sobre todo el Presidente del Gobierno, tienen la obligación de ofrecer a la opinión pública una imagen de unidad y deben cuidar sus palabras, vigilar sus propios gestos de manera que los terroristas no encuentren la más mínima fisura por las que colar ni media expectativa. Los presos trasladados a zonas próximas al País Vasco continúan siendo presos. A ninguno de ellos se les ha modificado de grado ni de condiciones. Lo mismo ocurre con otros que han sido alejados, que de todo ha habido.

No hay que descartar que ETA vuelva a lanzar cantos de sirena, pero en la inteligencia y en la obligación del Gobierno está el hacer oídos sordos a semejante eventualidad. La lucha es dura y cansina, pero sólo en la medida que se opte por la perseverancia se estará más cerca del éxito. Y ello sin olvidar, para que nadie se haga ilusiones, que los presos son sólo presos, activos amortizados y olvidados por quienes empuñan las armas. Ha dicho el presidente que estamos en el buen camino para acortar el fin de ETA. Ojalá esta afirmación sea más certera que otras realizadas por el propio presidente. Por si acaso, cautela, mucha cautela, porque el fin de ETA ni es fácil ni está tan cerca.

Charo Zarzalejos.

OTR Press

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