Actualizado 16/12/2012 13:00 CET

Charo Zarzalejos.- Urkullu y Mas, rutas distantes.

MADRID, 16 Dic. (OTR/PRESS) -

Ayer, en la emblemática localidad vizcaína de Gernika, el nacionalista Iñigo Urkullu, profundamente emocionado, juró su cargo como lehendakari. Va a presidir un Gobierno en minoría cuyo objetivo prioritario va a ser la crisis económica. "Nos han votado, sobre todo, para volver a ser ricos", aseguraba un poderoso nacionalista de Vizcaya que, como todos los demás _nacionalistas y no nacionalistas_ no podía por menos que llevarse las manos a la cabeza tras escuchar las propuestas económicas de la candidata de Bildu, Laura Mintegui. El discurso de la candidata de la izquierda abertzale pasó sin pena ni gloria.

Urkullu gobierna en minoría porque no ha querido, bajo ningún concepto, dar pie a que Bildu le pudiera apoyar y porque creen que "aún no es tiempo" de pactar, por ejemplo, con los socialistas. Pero todo llegará. El llamamiento al acuerdo cuasi-universal que ha venido haciendo el ya nuevo lehendakari no le va a eximir de tener que optar y cuando lo haga no lo hará por la radicalidad soberanista. Se hablará de nuevo status jurídico, de pacto, de bilateralidad pero nada de lo que pueda ocurrir se parecerá al llamado Plan Ibarretxe.

A una hora de avión de Gernika, en Barcelona, Artur Mas trata con ERC de encontrar salida a un laberinto imposible. De entrada este laberinto le va a permitir tener la mayoría suficiente para seguir al frente de la Generalitat pero a diferencia de Iñigo Urkullu, Mas ha optado por reinventarse, por enfrentarse a un espejo lleno de arañazos, por deslizarse por un precipicio que nada bueno va a traer ni a Cataluña, ni a los catalanes y ni, siquiera, a su propio partido.

Los dos nacionalistas históricos, el vasco y el catalán, nunca han estado, aunque pueda parecer a algunos lo contrario, especialmente hermanados, pero ahora, con la "vacuna" catalana, las rutas emprendidas por ambos son radicalmente distintas. Afortunadamente, la amenaza del terrorismo se va diluyendo. Bildu no impresiona a nadie. Ibarretxe se encargó de que al PNV le queden pocas ganas de nuevas aventuras y si tuvieran la tentación _que no la tienen_ de mirarse en Mas, la conclusión sería obvia. El País Vasco camina hacia la normalidad, que es un camino iniciado por el Gobierno de Patxi López, y Urkullu y, por supuesto, Josu Erkoreka _su hombre fuerte_ además de nacionalistas son sensatos, al menos, mientras no se demuestre lo contrario.

Por el contrario, Cataluña, que ha tenido la fortuna de no conocer el terrorismo, de tener una clase media y una burguesía emprendedoras que siempre ha empatizado _desde sus posiciones más o menos nacionalistas_ con el resto de España, con un potencial económico y empresarial de primer orden, ahora, por obra y gracia del partido que siempre les ha aportado sosiego y presencia, se ve abocada a la más profunda y estéril melancolía.

Urkullu y Mas son responsables políticos importantes para la buerna marcha de España. Para la buena marcha de todos pero sus rutas son y van a seguir siendo muy distintas. Cosas de la historia.

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