Actualizado 31/12/2007 01:00 CET

Consuelo Sánchez-Vicente.- Algo que celebrar

MADRID, 31 Dic. (OTR/PRESS) -

La globalización ha convertido el mundo en un pequeño pueblo, desde cualquier rincón del planeta podemos seguir lo que ocurre en la otra esquina como si fuese la casa del vecino de al lado. Internet ha hecho bueno el viejo dicho de que las paredes oyen. Oyen y ven, cabe añadir. Todos los sonidos y todas las imágenes están al alcance del 'ratón' de nuestro ordenador personal. Basta hacer 'Click'. Cada ciudadano informatizado puede ser su propio 'editor' de noticias, seleccionar unas y desechar otras. Y, si además de ordenador tiene 'móvil' -otro prodigio aun más común- incluso puede ejercer el mismo de 'periodista por un día'.

Toda la información es ninguna información si no sabes como acceder a ella, cómo y dónde buscarla, y sobre todo, qué es lo que buscas. Si no sabes lo que ha pasado, difícilmente lo puedes buscar. Pero, aunque a veces parezca que 'sobramos', para eso estamos los periodistas. A quienes elegimos esta profesión se nos entrena para detectar y procesar las noticias relevantes que influyen de una forma u otra en nuestras vidas. La prensa, la radio, la televisión y las cada vez más numerosas y atractivas páginas 'web' que los medios de comunicación nacionales e internacionales tienen en Internet, cumplen la función social de poner al ciudadano sobre la pista de esas noticias; casi siempre malas, casi todas crímenes, abusos, latrocinios, y sobre todo, catástrofes, es verdad. Pero también grandes avances de la humanidad, conmovedores ejemplos de civismo, altruismo y solidaridad, y esperanzadores descubrimientos científicos.

En nuestras casas hay alegrías y penas, discusiones y abrazos; y esa es también la realidad del mundo. En la comunidad de vecinos de los países, la fealdad y la maldad coexisten con la bondad y la belleza. Visto por el ojo de buey de la prensa, es verdad que, a veces, el mundo recuerda a la definición del Infierno que hacía el Catecismo de mis tiempos de niña: el compendio de todos los males sin mezcla de bien alguno. 2007 ha sido especialmente violento e incierto, un año terrible; pero creo que nos deja algo importante que celebrar. También ha sido el año en que, ¡por fin!, el pequeño pueblo del mundo ha tomado conciencia de que aun estamos a tiempo de remediar la mayor amenaza que se cierne sobre el futuro del planeta y de la humanidad: la amenaza del cambio climático. Cuando esta noche mágica alcemos las copas para brindar por 2008, recordemos que, en nuestras manos -en las de todos y cada uno de nosotros- está conseguirlo. ¡A la tarea, amigos!

Consuelo Sánchez-Vicente

"

OTR Press

Francisco Muro de Iscar

Mear fuera del tiesto

por Francisco Muro de Iscar

Fernando Jáuregui

Urgente: avanzar hacia 2019

por Fernando Jáuregui

Victoria Lafora

El perjudicado

por Victoria Lafora