Consuelo Sánchez-Vicente.- El honor (no solo) del doctor Montes

Actualizado 31/01/2008 1:00:33 CET

MADRID, 31 Ene. (OTR/PRESS) -

La reparación del honor de las personas es casi imposible, nada vuelve a ser igual para el deshonrado. Pero reconocer que uno se ha equivocado puede ayudar, y eso es lo que yo creo que debería hacer la Comunidad de Madrid en el caso del doctor Montes y los otros doce profesionales sanitarios del servicio de urgencias del Hospital Severo Ochoa acusados en 2005 de algo tan brutal como cuatrocientas eutanasias activas. La Justicia ha concluido que no existen pruebas de semejante atrocidad y ha ordenado retirar de los expedientes de los acusados cualquier alusión a que pudieran haber incurrido en mala práctica médica alguna.

Equivocarse es humano, pero en este caso, al error hay que añadir la precipitación y la imprudencia. Sin más base que dos denuncias anónimas, el entonces Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Manuel Lamela, dio por hecho el delito antes de que hablasen los tribunales, y actuó políticamente en consecuencia relevando como Jefe de Urgencias al citado doctor Montes. El buen nombre de los sanitarios acusados no es el único que ha sido puesto en cuestión durante los tres años que ha tardado en hablar la Justicia. Es normal que ahora exijan "reparación". Pero hay otro daño aún mayor que reparar.

El miedo de muchos médicos a ser tachados, como el doctor Montes, de "doctor muerte", por administrar a sus pacientes terminales los modernos medicamentos que la ciencia ha puesto afortunadamente a nuestro alcance para paliar en lo posible el dolor, ha hecho que muchos enfermos terminales agonicen durante estos tres años en Madrid entre alaridos. Este infierno ha sido un secreto a voces en Madrid estos tres años. Me ha extrañado que la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, no haya ordenado reponer ya en el cargo al doctor Montes, en primer lugar porque se comprometió a hacerlo si la acusación se demostraba infundada, pero sobre todo porque creo que es la única forma de cortar de raíz la insidiosa sospecha de que en la sanidad pública madrileña los médicos "matan" a la gente. Es verdad que Montes ocupaba un cargo de confianza, pero no es verdad que se le destituyese por razones "organizativas", como ha dicho el nuevo consejero de Sanidad, Juan José Guemes, si no por lo que el propio Montes ha dicho: "por 400 asesinatos". Si las autoridades madrileñas se equivocaron, como yo creo, de buena fe, que rectifiquen con la misma buena fe. La buena fe, al final, es lo que marca la diferencia entre una calumnia y un error.

Consuelo Sánchez-Vicente.

OTR Press

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