Esther Esteban.- Más que palabras.- Ibarretxe en su cortijo

Actualizado 28/06/2008 2:00:45 CET

MADRID, 28 Jun. (OTR/PRESS) -

No había noticia pero, aunque todo salió según lo esperado, la Democracia sufría ayer un duro revés. Como era de prever el parlamento vasco decidió por 34 votos a favor, 33 en contra y sietes abstenciones dar vía libre a la consulta de Ibarretxe sobre "el derecho a decidir", esa ensoñación del lehendakari, que no tiene la más mínima posibilidad de poder realizarse.

Resulta políticamente repugnante y moralmente escandaloso que el PNV y el coro tripartito que le acompaña (EA y EB) no tenga el mínimo empacho en apoyarse, cuanto le conviene, en el PCTV, los cómplices de ETA, los mismos que han situado en la diana y asesinado a diputados que han ocupado los escaños que ellos llenan de indignidad. Que Ibarretxe, en su enloquecida huida hacia ninguna parte, acepte los votos sucios de quienes justifican y defienden el tiro en la nuca, da la medida de lo que es un político capaz de todo, incluso de poner a su partido centenario y demócrata, al borde del precipicio para ver satisfechas sus obsesiones particulares.

El raca-raca es el de siempre. Situarse en el victimismo y dibujar una sociedad vasca que no tiene nada que ver con la realidad. Su argumento de que "no divide quien pregunta sino quien prohíbe consultar" es simplemente retórica vacía de contenido que ha tenido la oportuna respuesta del gobierno. Apenas sea publicada la ley de convocatoria de la consulta ilegal el ejecutivo de Zapatero la impugnará ante el tribunal Constitucional y -salvo que el PNV quiera completar la pantomima y ponga urnas en los batzokis- el asunto no tiene porque ir más allá. Ibarretxe sabe perfectamente que su propuesta choca frontalmente con la Constitución, como sabe que la misma ni siquiera se podrá tramitar. La pregunta es ¿porque intenta polarizar y dividir de nuevo a la sociedad ¿pues seguramente para tapar sus propias debilidades electorales.

Lo que esconde la consulta es un importantísimo descenso electoral del PNV que ve peligrar su "chiringuito" ante la posibilidad que el PSE consiga ganar las próximas elecciones autonómicas. Además tal ignominia y deslealtad institucional esconde la falta de escrúpulos de un gobernante que está dispuesto a pagar el precio que sea para seguir siendo "el amo del cortijo". La urnas no le dieron su apoyo al lehendakari para que tendiera la mano a los verdugos y desamparara a las víctimas, ni tampoco para que pusiera a las instituciones al servicio de su ombligo.

La respuesta electoral a sus despropósitos debería ser de la misma intensidad que estos en una tierra de mujeres y hombres trabajadores y abnegados a quienes sus gobernantes pretenden conducir a un triste callejón sin salida. El peor ciego es siempre quien no desea ver y al PNV, que debería ser el primero en pararle los pies a Ibarretxe, parece que la hojarasca oportunista del momento le impide ver que se juegan su futuro y lo que es peor el de tantos y tantos ciudadanos-as que les dieron su confianza.

Esther Esteban

OTR Press

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