Actualizado 23/10/2008 02:00

Esther Esteban.- Más que palabras.- Vagón de cola

MADRID 23 Oct. (OTR/PRESS) -

¿Por qué España, siendo la octava potencia mundial, no ha sido invitada a la cumbre que se celebrará el próximo mes en Estados Unidos? ¿Tiene razón Zapatero cuando se queja amargamente de que los líderes mundiales nos dan la espalda? Desde luego que la tiene y los datos lo demuestran. Nuestro PIB nos sitúa entre los primeros de Europa, tenemos dos de los cinco mayores bancos europeos y nuestra proyección no solo financiera sino económica en Latinoamérica es indudable. Sin embargo, los ricos del G-8 no nos quieren y los nuevos ricos, es decir las potencias emergentes como China, India, Brasil, Sudáfrica y México nos ignoran. Algo huele a podrido en esta historia de poder con mayúsculas pero desde luego nuestro país no es inocente sobre nuestra falta de peso en la política internacional.

La mala relación de Zapatero con Bush -quien se ha mantenido en su tesis de no darle ni agua al presidente Español, desde que éste primero agravió a la dama de las barras y las estrellas y luego retiró las tropas de Irak- es sin duda un factor que nos ha resultado muy adverso. Bien es verdad que tampoco el americano fue del todo generoso con su amigo Aznar, ése que ponía los pies encima de su mesa pero que no consiguió incluirnos en el poderoso club de los G-8. Sea como fuere, el anfitrión de la cumbre es Bush, y no moverá un solo dedo para sentar a Zapatero en su mesa.

Tampoco nos están ayudando mucho los vecinos más cercanos. Sarkozy -mas allá de los arrumacos y los gestos cariñosos y de que, en palabras de Zapatero, sea "el gobernante europeo con más sensibilidad hacia España"- tiene un interés bastante relativo y lo mismo Brown y los demás. La excusa de que invitar a España crearía un agravio comparativo con Polonia es no solamente falsa sino Pueril. Nuestro PIB duplica al de los polacos y de agravio comparativo nada de nada. Sea como fuere, parte de nuestro escaso peso en la escena internacional, y de nuestra lamentable posición en el furgón de cola, es culpa nuestra. Tal vez si no hubiéramos tenido una política internacional tan errática, no estaríamos marginados. Pero claro entonar el "mea culpa" ni es el estilo de este Gobierno y no lo será jamás.

Esther Esteban.

Contenido patrocinado

Foto del autor

Antonio Casado

El tiempo corre contra Feijóo

Foto del autor

Fernando Jáuregui

Pero ¿cuántos ministros deben cesar? ¿Todos? ¿Ninguno?

Foto del autor

Charo Zarzalejos

El burka al margen de Vox

Foto del autor

Fermín Bocos

El desconcierto de las izquierdas