Publicado 28/11/2023 08:00

Fermín Bocos.- El comodín de Sánchez

MADRID, 28 Nov. (OTR/PRESS) -

En el polarizado escenario de la vida política española, mientras exista Vox Pedro Sánchez tiene muchas posibilidades de perpetuarse en el poder siendo el PP el gran damnificado de la situación. Los estudios de intención de voto apuntan en esa dirección. El maximalismo de algunas de la intervenciones parlamentarias de los dirigentes de Vox contribuye a generar rechazo. Por defender cuestiones tales como el repudio al Estado de las autonomías -repulsa que, por cierto, no les impide participar en varios de los gobiernos regionales. O por estar en contra de las reivindicaciones de los colectivos LGTBI o la posición respecto de la violencia machista.

Al principio de su recorrido, Vox encontró suelo para crecer a partir del desconcierto de muchos votantes tradicionales del PP ante las cautelas y la tibieza del Gobierno de Mariano Rajoy en los días en los que los separatistas catalanes optaron por quebrar las legalidad proclamando la independencia de Cataluña. Fue un fenómeno de entropía política, una reacción frente al desorden que introducía en el sistema el desafío de los independentistas. Un fenómeno que llenó miles de balcones con banderas de España como réplica a las enseñas que en Cataluña colgaban los separatistas.

Vox recoge también algunas ideas de la derecha pre constitucional con propuestas para cambiar el ordenamiento legal que de llevarse a cabo permitiría la expulsión de los emigrantes ilegales o cortar las subvenciones a las ONG que les acogen. Ideario que provoca rechazo en determinadas capas de la sociedad. Desde muy temprana hora Pedro Sánchez proclamó en sus discursos la identidad entre el PP y Vox. Una identidad forzada que en puridad roza lo falsario pero que tuvo éxito entre los electores de izquierdas. Incluso entre aquellos votantes del PSOE inicialmente avergonzados por los pactos del Sánchez con Bildu y los separatistas catalanes. Tan exitosa fue la campaña como que es opinión muy extendida que fue el resorte que una semana antes del 23 J hizo cambiar el resultado de los comicios recortando la cosecha de votos que las encuestas atribuían al PP.

Y de ahí venimos. El miedo a Vox es el comodín de Sánchez que merma las expectativas de los populares. Un escenario que quizá podría variar en las elecciones europeas por el rechazo que ha provocado la amnistía en amplios sectores de la población, no solo entre los votantes conservadores y de centro. Pero está por ver. Por decirlo sin circunloquios, tengo para mí que mientras Alberto Núñez Feijóo no deje meridianamente clara su distancia con los postulados de Vox, Sánchez seguirá jugando con ventaja.

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