Publicado 07/03/2026 08:00

Antonio Casado.- Crsitina Herrero, por ejemplo

MADRID 7 Mar. (OTR/PRESS) -

La ya expresidenta de la AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal), Cristina Herrero, se va sin hacer ruido después de seis años al frente de una institución creada para vigilar la sostenibilidad presupuestaria y fiscal de la economía española. Sin estar a las órdenes del Gobierno. O sea, un contrapeso más del poder.

Herrero lo ejerció de modo ejemplar, con todas las consecuencias, manteniendo siempre los criterios técnicos sobre los políticos, emitiendo informes a menudo incómodos para el Gobierno de Sánchez y defendiendo siempre la independencia del organismo. Mensajes reverdecidos por ella misma en su carta de despedida.

Básicamente, son tres. Los tres cobran su vigencia respecto al venidero sustituto-a al frente de la AIReF y los tres son endosables por extensión a cualquier alto funcionario. Uno, que debe servir al Estado, no al Gobierno de turno. Dos, que debe actuar siempre desde la independencia y el rigor. Y tres, que debe ser elegido por consenso en el Parlamento (ella lo fue por unanimidad).

Es el único ruido que ha hecho Cristina Herrero al terminar su mandato. Pero no ha tenido mayor repercusión. Se ve que la ejemplaridad en el servicio al Estado no interesa a nadie. Tal vez por quitarle mérito al hecho de que un funcionario cumpla con sus obligaciones.

Ya, pero no es el caso, cuando las perspectivas morales, intelectuales, políticas, institucionales, están dañadas por una ola de inmoralidad. Eso convierte la ejemplaridad de un servidor público, como es el caso de Cristina Herrero, casi en una rareza. Vendría a cuento rescatar la lectura del pre-regeneracionista Lucas Mallada ("Los males de la Patria", 1890) como autor de cabecera de nuestra clase dirigente.

El proceso de sustitución de la presidencia de la AIReF está pendiente de la propuesta del Consejo de ministros. Luego tendría que pasar el filtro de la mayoría absoluta en la comisión de Hacienda del Congreso y, si no la consigue, el de la mayoría simple en el Senado.

Pero ya se ha filtrado el nombre que será propuesto por el Gobierno. Se trata de Inés Olóndriz, actual secretaria general de Financiación Autonómica dependiente de la ministra de Hacienda.

O sea, una subordinada de la vicepresidenta del Gobierno, María Jesis Montero. Y en este punto, vuelvo a la doctrina de Cristina Hererro Su voz suena contundente en la distancia corta. Contundente pero sencilla, clarificadora, y sin pensar en nadie. Solo como norma de validez universal de plena vigencia en los tiempos que corren: "No es tolerable que el fiscalizador se convierta en fiscalizador de la noche a la mañana".

¿Servirá de algo?

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