MADRID 5 Mar. (OTR/PRESS) -
¿Quién gana un debate? ¿Quién habla mejor, mejor se explica y mejor aprovecha la ocasión para exponer sus proyectos para gobernar España o aquel que juega a desacreditar al contrario y dedica su tiempo y parte del que corresponde al contrario a interrumpir y dar patadas en las espinillas?
Pues ésa es la cuestión: que en el segundo debate entre Zapatero y Rajoy, a mi juicio, ninguno de los dos aprovechó sus turnos para decirnos a los ciudadanos -que vamos a votar el próximo domingo- qué pensaba hacer para, por ejemplo: rescatar a la Justicia del barro, a la Enseñanza escolar de la indigencia, a los parados de la angustia, a los hipotecados del desamparo... y al conjunto de los españoles de la perplejidad que supone ver cómo los líderes de los dos grandes partidos nacionales se pasan el día apuñalándose en lugar de unir fuerzas para -como ha ocurrido en Alemania-, afrontar el ciclo de vacas flacas al que aboca la economía mundial y, por lo tanto, también la española.
Nada de eso vimos en el debate entre quien preside el Gobierno de la nación y quien aspira a reemplazarle. Lo que vimos fue marrullería dialéctica, cruce de acusaciones :"miente usted señor Zapatero" -decía Rajoy; "no, el mentiroso es usted señor Rajoy"-contestaba Zapatero. Y así más de hora y media. ¿Será verdad que los países tienen los políticos que se merecen? ¡Qué pena¡.
Fermín Bocos.