Publicado 13/06/2024 08:01

Fermín Bocos.- Entre Gaza y la amnistía

MADRID, 13 Jun. (OTR/PRESS) -

El mismo día en el que entraba en vigor la Ley de Amnistía y todo eran cábalas acerca de si era o no era aplicable a todos y en todos los casos, y dos días después de la derrota del PSOE en las elecciones al Parlamento Europeo, Pedro Sánchez tiraba de Falcon para aterrizar en Jordania y actuar de figurante en los planes de paz que otros negocian para lograr un alto el fuego en la guerra de Gaza.

La maniobra dice mucho acerca de su relación con la realidad. Cuando las cosas van mal en casa, busca refugio en la política internacional a modo de válvula de escape sabedor de que, en la actual manera de presentar la información, los medios de comunicación le hacen siempre un hueco a lo último. Así se garantizaba un espacio que de otra manera podrían seguir copando los fiscales del Supremo que se niegan a cumplir la orden del Fiscal General para que apliquen sin más la ley de Amnistía.

Aplicar sin esperar a conocer el resultado de las cuestiones prejudiciales que están planteando los magistrados de los diferentes tribunales que han de decidir sobre el alcance de esta norma aprobada para beneficiar a cuantos fueron procesados por haber participado en el intento de golpe del "procés". Es sabido que la mencionada ley es fruto del pacto de Pedro Sánchez con Carles Puigdemont -el ex presidente de la Generalidad prófugo de la Justicia-, y que está llamada a borrar todos los delitos cometidos por los separatistas catalanes, pero parece que no va a ser fácil de aplicar. Y ahí es donde sigue viva la polémica que polariza la vida política nacional.

De ella busca distanciarse Sánchez.

Pero por mucho que se esfuerce presentándose como un actor con un papel destacado entre quienes están negociando un alto el fuego en Gaza, su tarea está condenada a la irrelevancia porque la precipitación y la forma en la que ha planteado el reconocimiento del Estado palestino nos aleja de la condición de interlocutor ante Israel que sí tuvo España en la Conferencia de Paz celebrada en Madrid en 1991. En aquella ocasión los principales gobernantes del momento encabezados por el americano George Bush y el ruso Mijail Gorbachov se dieron cita aquí, respondiendo a la invitación del entonces presidente Felipe González. A la vista está que eran otros tiempos, cuando España tenía crédito político y respeto en el mundo.

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