Actualizado 01/04/2008 02:00

Fermín Bocos.- La ley del embudo

MADRID 1 Abr. (OTR/PRESS) -

Los hechos son tenaces y el problema aplazado del agua -no al trasvase del Ebro, sí a las desaladoras que no resuelven-, le está pasando factura al Gobierno Zapatero. El PSOE derogó el Trasvase del Ebro pero ahora los socialistas que gobiernan en Cataluña quieren agua del Segre, un afluente del Ebro.

Ahora, el cobrador del frac es José Montilla, el presidente la "Generalitat". Los votos catalanes fueron decisivos para la victoria de Zapatero en las elecciones; con sus 25 diputados, el PSC -que si quisiera podría tener hasta Grupo Parlamentario propio en el Congreso-, puede tutear al ministro de Medio Ambiente de turno y exigir el trasvase de agua desde el Segre hasta el Llobregat porque Barcelona necesita agua de boca. Toda la demagogia con la que se ha llevado el asunto del agua -un discurso en Zaragoza, otro diferente en Murcia-, aflora ahora en el caso del trasvase del Segre. Cuando Carod Rovira mandaba en ERC y Pasqual Maragall era su profeta, se cerraron las compuertas a cualquier plan de trasvase que tuviera como origen el Ebro. Ahora que hablar de escasez de agua en Barcelona no es un recurso literario,desde el mismo tripartito en el que sigue Carod Rovira como vicepresidente, han descubierto el Segre. Como es un afluente, pero no el Ebro propiamente dicho, aquí sí que puede llevarse a cabo un trasvase.

Tanto esfuerzo, tanta pérdida de tiempo, tanta demagogia, tantas manifestaciones y tanto enfrentamiento entre comunidades por algo que, a la postre, no depende más que de un cambio de palabra. Si se realiza el trasvase -a Barcelona sí, a Valencia y Murcia, no- será por la "ley del embudo". Y nunca mejor dicho.

Fermín Bocos.

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