Fermín Bocos.- Un PP sin complejos

Publicado 22/01/2019 8:02:15CET

MADRID, 22 Ene. (OTR/PRESS) -

A semejanza de las personas, también los partidos políticos atraviesan por períodos de depresión. Traída por la moción de censura y la pérdida del Gobierno, el PP superó la suya en la Convención Nacional en la que Pablo Casado, el nuevo presidente ,recibió el apoyo explícito, abierto y televisivo de quienes le han precedido al timón del partido: Mariano Rajoy y José María Aznar.

Por razones de estilo y cercanía política la presencia de Aznar y el elogio que hizo de la figura de Casado fue el aval definitivo para ejercer un liderazgo en el territorio de la derecha española que se ha complicado en los últimos tiempos en razón de la fragmentación del electorado. El giro hacia el liberalismo --previo abandono de la socialdemocracia-- por parte de Ciudadanos y la inopinada irrupción de Vox en el Parlamento andaluz han venido a comprimir al PP por sus flancos. Ni Aznar en su tiempo, ni Rajoy en el suyo, tuvieron que competir en los términos en los que la nueva realidad de la política española emplazará a Casado.

La cita del próximo 26 de mayo nos ofrecerá una pista sustantiva acerca de las preferencias del electorado conservador. En política lo que parece, es. En ese registro virtual, la elección de Juanma Moreno como presidente de la Junta de Andalucía --pese a que el PP obtuvo su peor resultado electoral en aquella comunidad--, refuerza la idea de un cambio de ciclo. Cambio de ciclo que aprovechando las divisiones de los partidos de la izquierda (la última la escisión protagonizada por Íñigo Errejón en Podemos), otorga un cierta expectativa de ventaja al PP si sabe jugar adecuadamente sus cartas. También Ciudadanos puede aprovecharse del viento de cola a condición de que Albert Rivera e Inés Arrimadas ,líderes del partido más votado en Cataluña, muevan ficha y consigan movilizar de nuevo a los partidarios de la Constitución hoy con claros --y preocupantes-- signos de astenia. Con más diputados, pero con menos votos, los separatistas copan el relato en los medios. Volviendo a Casado, dada su juventud cabe pensar que atesora serenidad suficiente como para no amilanarse ante las insidias que tratan de asimilarle al discurso extremo de Vox. Con Pablo Casado el Partido Popular deja atrás las premiosidades del marianismo y algunos de sus complejos pero a mi modo de ver sería un error que insistiera en presentar la aplicación del Art. 155 de la Constitución en Cataluña como una oferta más de su programa de gobierno. Hay que responder a los hechos, no a las intenciones. Sería penoso que llegado el caso nos viéramos abocados a tener que juzgar a unos por sus fines y a otros por su métodos .

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