Publicado 14/03/2026 08:00

Fernando Jáuregui.- Hoy toca Soria y no Siria, así es la vida

MADRID 14 Mar. (OTR/PRESS) -

Aunque la frase se ha atribuido a varias personalidades, me parece que fue Adolfo Suárez el primero que dijo que 'hay gente que se preocupa más por Siria que por Soria, y lo confunde todo'. La verdad es que hoy, cuando estamos a pocas horas de las urnas en Castilla y León, donde el candidato socialista es el alcalde de Soria, y cuando Siria esta casi en el epicentro de un conflicto mundial de dimensiones aún impensables, la frase suarista está muy en boga. Sobre todo si quien aplica la dialéctica Siria/Soria es esta clase política nuestra.

Para nadie es una sorpresa el hecho de que, con su decidida posición contra la guerra 'trumpista' -posición que, por cierto, comparto--, Pedro Sánchez anda pensando más en Soria, es decir, en su continuidad en el colchón de La Moncloa, que en Siria o, digamos, por utilizar otra frase del gran Adolfo Suárez, en el 'cuello de botella del Estrecho de Ormuz', con el que el artífice de la Transición estaba obsesionado.

Ignoro, claro, cuál será el resultado de las urnas castellano-leonesas este domingo. Supongo que será lo previsible, según alguna encuesta de última hora que me cuentan y que no puedo reproducir merced a una legislación electoral absurda y desfasada. Me parece que, salvo sorpresas de gran calibre, que descarto, los datos que resulten de las elecciones van a cambiar muy poco el panorama que, elección autonómica tras elección autonómica, estamos viviendo: son necesarias alianzas entre extraños compañeros de cama, como decía Churchill. Por ahí no va a dar un giro copernicano la política española, que su máximo hacedor se empeña en mantener en una 'situación Duracell': que dure lo que hay, la alfombra roja y el Falcon.

Pienso que será más bien Siria -o sea, la situación internacional-- que Soria lo que podría forzar un giro radical no solo en el rostro del ocupante de La Moncloa, sino en la política global. Lo que está ocurriendo en el mundo, con un Trump desbocado en su combate contra los por supuesto dañinos ayatolas, o contra el 'statu quo' en Cuba, en Venezuela, en... puede forzar un nuevo concepto mundial, europeo, español, de afrontar la realidad. Puede el ministro de Economía hablar con las oposiciones de futuras medidas para combatir la crisis económica que nos viene de la angustia energética, pero no son eventuales bajadas puntuales de impuestos la solución: la solución, a mi modo de ver -y al de muchos encuestados-sería forzar unos nuevos 'pactos de La Moncloa', que incluyen olvidarse de quién será el beneficiado por el colchón monclovita, sino que los beneficiados debemos ser el conjunto de los españoles.

Sí, el mundo ya no es lo que era, nos ha recordado, por si fuese necesario, la señora von der Leyen, 'lady Europa'. Pero el diagnóstico es equivocado: hace falta más diálogo y menos sumisión a los 'diktats' megalómanos y autoritarios del hombre en la Casa Blanca. Está bien que el Gobierno haya iniciado -por fin, y limitadamente-un diálogo con las oposiciones. Está bien que el presidente vaya -finalmente-a comparecer, tarde, muy tarde, ante el cada vez más inoperante Parlamento. Pero por ningún lado se ve un deseo de conciliación, dé búsqueda de soluciones conjuntas ante un mundo cuya estructura hasta ahora se derrumba. Si este hundimiento no exige otra forma de hacer la política en Soria, o sea aquí dentro, pongamos por ejemplo, ¿qué sería necesario que ocurriese, cuando el pánico económico -y físico- se extiende por el planeta?

En fin, que feliz jornada electoral a los castellanos y leoneses. Hoy toca Soria, y eso tiene su importancia. Pero el caso es que Siria, a doscientos kilómetros de Tel Aviv, a mil quinientos de Teherán, es lo que ahora todos tenemos de verdad en la cabeza. Y en nuestros bolsillos, tan amenazados.

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