Actualizado 16/01/2007 01:00 CET

Fernando Jáuregui (2).- Una mala noticia

MADRID, 16 Ene. (OTR/PRESS) -

Quien esperase algún tipo de encuentro entre socialistas y populares en el debate parlamentario sobre el fin del 'proceso' hacia la paz en el País Vasco, se equivocaba. Zapatero hizo, al menos de boquilla, un llamamiento a la unidad, pero tras tremendas descalificaciones dirigidas contra Rajoy. El líder de la oposición solamente ofreció unidad "para luchar contra ETA", aunque luego dijo que "apoyarle a usted en la lucha contra el terrorismo es un suicidio". Así que nada que hacer. Era el segundo acto de la ruptura total, tras la manifestación de la desunión del pasado sábado en Madrid.

Si había, como se dijo, algún afán por aproximar posiciones, siquiera fuese de cara a la galería, lo cierto es que los ánimos se fueron calentando y el debate fue pasando a mayores. Si, como parece, en el cuartel general del PP hubo polémica respecto de lo que convenía decir, lo evidente es que ganaron las posiciones duras. Como ganaron los duros a la hora de abstenerse de ir a la manifestación del sábado pasado en Madrid, una abstención que me parece que la mayoría de los españoles no ha comprendido.

Habrá quien ahora elogie la intervención de Rajoy, pero lo cierto es que el presidente del PP no mostró su mejor talante conciliador. Zapatero, tampoco. Se hartó de atacar el escaso apoyo recibido del PP, pero no informó de lo que se le preguntaba, ni hizo más autocrítica que la dirigida a sus palabras triunfalistas, en la famosa rueda de prensa del día 29 de diciembre, anunciando que "el año que viene estaremos mejor que ahora". Una autocrítica claramente insuficiente, tardía, parcial. ¿Por qué no algún cese de un responsable de la política antiterrorista, por qué no algún anuncio de cambio radical de rumbo, que, en todo caso, será inevitable?

Me parece que no es esto, lo visto en el debate, lo que están pidiendo los españoles. Me temo que, tras el debate de este lunes, ETA se estará frotando las manos: una vez más, 'los buenos', las dos españas, divididas frente a quienes quieren que España se rompa. Puede que parezca simplista, puede que me acusen de no hilar más fino en el análisis, pero no creo que sea el momento de darle muchas más vueltas al asunto: vamos juntos o perderemos contra un puñado de asesinos locos ¿No es triste?

Fernando Jáuregui.

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OTR Press

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