Fernando Jáuregui.- No te va a gustar.- La descrispación

Actualizado 09/07/2008 2:00:41 CET

MADRID, 9 Jul. (OTR/PRESS) -

Cuando se cumplen cuatro meses de las elecciones que revalidaron la victoria de los socialistas, parece que un vuelco profundo se haya producido en las estructuras políticas españolas: han cambiado muchos rostros y, sobre todo, han cambiado bastantes mentalidades. Y el clima es diferente: mucho más templado.

Parece casi increíble que en tan poco tiempo se haya producido un giro semejante: han desaparecido algunos 'históricos' en el Partido Popular, que ha dado un viraje hacia el centro y ha procedido a una sustitución clave en sus estructuras catalana y vasca, mientras en el Partido Socialista se ha operado también una notable mudanza de rostros y, presuntamente, una cierta inclinación hacia la izquierda. O eso dicen, porque yo no acabo de estar convencido de ello. También en Esquerra Republicana de Catalunya y, ahora, en Convergencia Democrática se han observado importantes movimientos internos, posicionamientos muy diferentes a los vigentes durante la pasada Legislatura.

Al mismo tiempo, algunas posiciones mediáticas radicales parecen haber perdido fuerza, especialmente desde que Mariano Rajoy dejó de conectar con ellas, y en colectivos sociales que apoyaban a esos medios se han producido relevos que igualmente han operado en el sentido de una mayor distensión.

En suma: el clima político en estos momentos, pese a las incertidumbres económicas, pese a la tozudez del lehendakari vasco, inmune a los tiempos de cambio -está caminando, pienso, hacia su suicidio político, y acercando entre sí a dos fuerzas hasta ahora opuestas, como el PSE y el 'nuevo' PP vasco-, se caracteriza por una bonanza notablemente mayor que la imperante hace cuatro meses. Cierto que, lógicamente, persisten abismos en la comprensión entre el gobierno y el principal partido de la oposición -lo que es no sólo natural, sino positivo-, pero me da la impresión de que el terreno está abonado para que las dos grandes fuerzas políticas nacionales lleguen a esos acuerdos de Estado que sin duda los españoles les reclaman.

Mis pesquisas y preguntas en este sentido a representantes de PSOE y PP son, no obstante, más bien desalentadoras; ni unos ni otros quieren admitir esa voluntad de acuerdo. Pero el acuerdo, finalmente, llegará. Por una simple razón: no queda otro remedio que instalar un espíritu diferente al de hace apenas dieciséis semanas, cuando reinaban la crispación y el desencuentro en el panorama político nacional. Así de simple. Y lo vamos a comprobar, confío, incluso antes de que los dos políticos que tienen que llegar al acuerdo se marchen de vacaciones.

Fernando Jáuregui.

OTR Press

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