2 de junio de 2020
 
Actualizado 02/04/2008 0:00:44 +00:00 CET

Fernando Jáuregui.- No te va a gustar.- Yo me aBono a esta legislatura

MADRID, 2 Abr. (OTR/PRESS) -

Nadie podrá decir que José Bono no estuvo comedido en sus primeras palabras tras ser elegido presidente del Congreso de los Diputados, tercer puesto en el 'ranking' del protocolo del Estado. Pero yo sospecho que, tras ese comedimiento, se parapeta una legislatura cuando menos movida y divertida. Bono es mucho político como para limitarse a una función institucional, sin más. Él necesita de la pelea parlamentaria en el sentido más saludable del término 'pelea', o sea, debate. Si no deja de ser él mismo para convertirse en un icono de lo políticamente correcto, sospecho que recortará las alas de ciertos excesos nacionalistas, que procurará acuerdos entre los 'grandes' -estamos en la era del consenso, al menos teóricamente, no conviene olvidarlo- y que tratará de 'dignificar' la Cámara, como máxima expresión del poder Legislativo.

Lo malo de Bono (y lo bueno, al tiempo, para quienes somos meros espectadores) es que la espectacularidad le acompaña: es capaz del mayor maremoto con tal de botar su pequeño velero en las aguas tormentosas. Este martes, en la sesión de constitución de las cámaras, los partidos nacionalistas le respetaron desde la distancia; Izquierda Unida le dio el voto que le faltaba, el PP miró hacia otro lado y las máximas instituciones mostraban su conformidad. O sea, que ya está engullido por el sistema. Otra cosa es que todos le amen, que resulta que más bien no. Pero él va a gobernar el Legislativo mucho más de lo que pueda hacerlo Zapatero. O Rajoy. Le toca el turno a Bono.

Va a resultar emocionante comprobar las piruetas que se pueden hacer desde la Cámara Baja cuando al frente de ellas está un verdadero político. Habrá peleas con los propios -eso es casi seguro- y auténticas contiendas con los demás; que nadie espere de Bono un trato transigente como el que estamos acostumbrados a percibir en el Senado. Pero que nadie espere tampoco los mismos errores ni la inflexibilidad propia de los poco imaginativos.

Aguardamos con ansia sus primeros pasos: no nos va a defraudar, aunque a alguno de los suyos -¿quién del grupo socialista, por cierto, finalmente no le votó?- no acabe de convencerlos. A mí tampoco me convence del todo su estilo, pero me da confianza quien jamás ha transigido con las tesis que él cree contrarias a sus ideas básicas. Estoy seguro de que, con José Bono al frente, sustituyendo a personas tan carismáticas, pero con escaso sentido del espectáculo, como Manuel Marín, nos vamos a divertir no poco en esta legislatura. Yo, por si acaso, me aBono a lo que viene.

Fernando Jáuregui.

"