Publicado 22/04/2024 08:01

Fernando Jáuregui.- Pues ya pasaron las elecciones vascas ¿y qué?

Archivo - Fernando Jáuregui, periodista y escritor español.
Archivo - Fernando Jáuregui, periodista y escritor español. - EDUARDO PARRA/EUROPA PRESS - Archivo

Elecciones vascas. Yo diría que las previsiones se cumplieron: EH Bildu empata, prácticamente, con el PNV, con una diferencia de menos de treinta mil votos; dos escaños más para el PSE (12 en total) sobre lo obtenido en 2020 y otro más para el PP, siete en total. Y desastre para la izquierda a la izquierda del Partido Socialista. Así que, como se preveía, PNV y PSE seguirán gobernando en Euskadi; seguramente ambos partidos nacionalistas seguirán apoyando al Gobierno central de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados. Y Sumar y Podemos, que ya cosecharon el fracaso en las elecciones gallegas, no consiguen sino un escaño por los pelos para el primero y deberán reflexionar a fondo sobre sus tácticas, sus estrategias y sus mutuos rencores. Nada nuevo bajo el sol, incluso con la presencia de Vox con un escaño en el Parlamento de Vitoria, pero...

Pero claro que a mí al menos me siguen quedando dos incógnitas importantes: ¿qué ocurre en Euskadi para que las fuerzas nacionalistas copen 56 del total de 75 escaños del Parlamento vasco? Y ¿qué explica que una figura con tan escaso carisma como el candidato de Bildu, Pello Otxandiano, se haya convertido en la 'estrella' del firmamento político vasco?

No tengo explicaciones muy claras, más allá de estas: en Madrid y en el resto de España no tienen ni idea de lo que está ocurriendo en Euskadi, de su evolución social, política y económica. Fuera de Euskadi siguen/seguimos anclados en viejos clichés, hablando de ETA, desaparecida hace doce años, y de independencia, que ni siquiera un 30 por ciento de los votantes de Bildu (el 17 por ciento del total de los vascos) quiere. Bildu ha entendido el mensaje, lo mismo que el PNV: los vascos siguen queriendo mantener su prosperidad y bienestar. El PSE ha tratado de actualizarse (pasaron los tiempos de Patxi López y de Nicolás Redondo) y el PP sigue anclado en viejos clichés. Sumar y Podemos han de reflexionar acerca de que la izquierda a la izquierda del PSOE en Galicia es el BNG y en Euskadi, Bildu. ¿Y en Cataluña? ¿Y en el conjunto de España?

Contra lo que ocurrirá tras las elecciones catalanas, dentro de veinte días, el resultado de las elecciones vascas no variará, salvo sorpresas mayúsculas, la política de alianzas que permite, en el Congreso de los Diputados en Madrid, la pervivencia del Gobierno central de Pedro Sánchez. Porque ahora, concluido el recuento de los votos vascos, toca hablar de cosas más peliagudas para los analistas de La Moncloa: las elecciones catalanas, las elecciones europeas y*claro, la situación política general en el país.

Una situación marcada, aún, por una confrontación que ya se ve que ni al PSOE ni al PP aprovecha sino muy levemente, como quedará aún más patente con la puesta en marcha esta semana de las comisiones de investigación parlamentaria de la corrupción en Congreso y Senado este lunes: un espectáculo casi circense que solo aumentará el desprestigio de la llamada clase política sin hacer ni una aportación a la investigación sobre los corruptos.

A partir de hoy viviremos unas horas en las que los socialistas sacarán pecho, con alivio, porque han mejorado un poco sus resultados en Euskadi y podrán co-gobernar con los nacionalistas de un PNV, comandado en Ajuria Enea por una figura llena de incógnitas como Imanol Pradales, que se convierte en el nuevo lehendakari, en sustitución de Iñigo Urkullu, que ha tenido, con claros y oscuros, una trayectoria notable. Serán también unas horas en las que el Partido Popular tendrá poco que decir, porque sus resultados, sin ser catastróficos, apenas suman un escaño más a los seis que ya tenía el partido en el Parlamento de Vitoria.

Será interesante escuchar lo que tengan que decir en Sumar -Yolanda Díaz ha estado casi desaparecida en la campaña vasca, con muy escasas apariciones en territorio vasco_y también en Podemos, que se resiste a desaparecer, aunque su decadencia es más que evidente. Pero desde luego lo más importante será comprobar si la campaña vasca y las urnas han arrojado alguna lección a la política nacional: una lección de moderación en los debates y en los mítines, de contención en las bravatas, de diálogo y, confío, de respeto al resultado de las urnas.

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