Fernando Jáuregui.- La semana política que empieza.- Se equivoca Aguirre: ZP debe ver a Ibarretxe

Actualizado 19/05/2008 2:00:36 CET

MADRID, 19 May. (OTR/PRESS) -

Se equivoca, a mi juicio, la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, cuando dice que debe suspenderse el encuentro previsto para este martes entre Zapatero e Ibarretxe en La Moncloa. Como se equivoca, pienso, algunos editorialistas y comentaristas que predican lo mismo, alegando que, de manera claramente injustificada, el PNV apoyó una moción en el Parlamento vasco condenando -por cierto, sin pruebas- al gobierno español por amparar presuntas torturas policiales contra detenidos etarras. Se trata de un apoyo irresponsable el del gobierno vasco, por cuanto no existen datos fidedignos que sustenten una acusación que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha calificado, con razón, como "muy grave". El respaldo a la moción de Aralar ha sido, me parece, un patinazo de los partidos que gobiernan en el País Vasco; pero a ese patinazo no se debería responder con otro, como sería cancelar la reunión monclovita de este martes.

Porque, al fin y al cabo, Juan José Ibarretxe, personaje tozudo, inflexible, extraño -'marciano con boina', lo calificó un ex ministro socialista que tiene motivos para decir que lo conoce-, es, querámoslo o no, el presidente del gobierno vasco. Y quienes hemos creído, desde siempre, que el inquilino de La Moncloa debe recibir a todos, comenzando por los principales responsables autonómicos, no podemos ahora pedir exclusiones simplemente porque nos guste más o menos la actitud de determinado presidente de una Comunidad. Se empieza excluyendo a Ibarretxe y se termina sin recibir, como hizo Aznar, a los presidentes de las autonomías de signo político distinto. O incluso a los de las propias que se muestran incómodos.

Soy pesimista, la verdad, acerca de lo que pueda salir de la 'cumbre' entre ZP e Ibarretxe. Por mucho que este domingo el lehendakari quisiese, quizás para compensar otras actitudes, mostrarse comprensivo y afable con las víctimas del terror de ETA, no creo que haya aproximación de posiciones entre socialistas y peneuvistas. O, al menos, con los peneuvistas afectos a Ibarretxe, empeñado en mantener 'su' consulta popular para octubre, aunque aún no nos haya desvelado en qué diablos va a consistir concretamente la consulta, ni para qué le va a servir. No creo que Zapatero logre convencerle de que dé marcha atrás: sería la primera vez en su vida que este habitante de Ajuria Enea llegado desde Marte lo hiciese.

Pero el diálogo nunca debe excluirse, y esa es una acertada máxima que, hasta ahora, viene orientando la política de Zapatero. Comprendo que Esperanza Aguirre, que, sin embargo, es persona también dialogante en general, tenga que escenificar una posición 'dura' pidiendo que el presidente del gobierno central y el vasco no se encuentren, pero ya digo: lo juzgo un error descomunal.

Como error fue, a mi parecer, la ausencia del PP vasco este domingo en el acto del Kursaal donostiarra en el que, por iniciativa de Ibarretxe, se celebró un acto de homenaje a las víctimas del terror de la banda mafiosa. Temo que esa decisión ni ha sido compartida por todos los 'populares' vascos -que este martes celebran un cónclave para tratar de convencer a María San Gil de que permanezca al frente del partido y cierre diferencias internas- ni le conviene al principal partido de la oposición mantener su aislamiento.

Pero, en fin, se entiende que, en su actual situación de debilidad, quienes predican una línea moderada en el PP prefieran no tensar ahora la cuerda: que este sábado gentes convocadas por organizaciones inequívocamente ligadas a la derecha abucheasen en Madrid a Alberto Ruiz Gallardón, a Rajoy ¡y al mismísimo Manuel Fraga! como presuntos integrantes de una corriente más centrista en el PP, me pareció sintomático y bastante triste. Mal haría Zapatero ahora fiándose de los dictámenes de una oposición que anda desnortada, porque su atención se centra en lamerse las heridas. Sí, debe verse con Ibarretxe, y que salga el sol por donde deba salir, aunque lo oculten los nubarrones.

Fernando Jáuregui

OTR Press

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