MADRID, 10 Ene. (OTR/PRESS)
Una "sentencia de muerte contra España". Así calificó la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el esquema de nueva financiación autonómica presentado por el Gobierno central a instancias del líder de Esquerra Republicana de Catalunya, Oriol Junqueras, tras el encuentro de este con Pedro Sánchez en La Moncloa. Dejando al margen lo que de exageración 'preelectoral' pueda tener la frase, lo cierto es que una inmensa nueva controversia jurídica ( y política, claro) se ha cernido sobre nuestro país a cuenta del proyecto explicado por la vicepresidenta Montero a los españoles el viernes. Un proyecto que difícilmente pasará la barrera del Congreso de los Diputados, pero que está producendo tanto escándalo como para amparar una calificación con las palabras 'tremendistas' de la señora Ayuso.
¿Es de veras una 'sentencia de muerte contra España' un acuerdo en el que, sí, se beneficia especialmente a Cataluña y se perjudica, sobre todo, a Madrid, pero que, en general, da más dinero, sacado de nuestros impuestos, a las Comunidades Autónomas? ¿Es el agravio comparativo con Cataluña lo bastante como para acudir al Tribunal Constitucional por presunta violación del artículo 2, que habla de la "solidaridad" entre las nacionalidades y regiones? ¿Sirve para 'normalizar' las relaciones entre Cataluña y el resto de España, al menos en lo que respecta a Esquerra, puesto que Junts ya ha anunciado que se apea de esta iniciativa hasta que Cataluña no tenga un régimen fiscal como el del País Vasco?
No soy capaz de dar respuesta definitiva a todas estas preguntas, que están en la esencia de la enorme controversia que se ha montado, y que tiene la configuración del Estado, nada menos, como fondo. Pienso que a la muy desgraciada contienda, que roza ya lo personal, entre los dos principales partidos, se une la maldición, que únicamente afecta a España entre las potencias europeas, de una territorialidad nunca completada: ¿vamos hacia un país federal, confederal, mucho más allá del Título VIII de la Carta Magna? Creo que nadie, ni Pedro Sánchez, ni Junqueras, ni Puigdemont ni, mucho menos, la candidata andaluza y vicepresidenta nacional María Jesús Montero lo saben. Todo sigue siendo improvisación.
Pero hace falta mucho mas que un acuerdo, por muy forzado que sea, entre La Moncloa y Esquerra para firmar una 'sentencia de muerte contra España'. Máxime cuando todo indica que este acuerdo, como tantos otros con las fuerzas separatistas catalanas, no se cumplirá, gracias, en parte, a las malas relaciones entre ERC y Junts, que imposibilitan cualquier acción conjunta entre ellos. Hay mucho ruido y habrá, y sería lo mejo que pudiera ocurrirnos, pocas nueces. Lo que sí ocurre, como diría Mariano Rajoy en sus mejores momentos, es que aquí se está montando un lío del carallo. Quizá, entre otras cosas, porque la supervivencia de un Estado coherente, solidario y lógico importa bien poco a las partes en litigio. Y así, claro, iremos de mal en peor. Supongo que es a esto a lo que se refería Díaz Ayuso en su algo apocalíptica frase, que, me temo, se le fue un poco de las manos.