Fernando Jáuregui.- Siete días trepidantes.- La sombra de Atenas es alargada

Actualizado 14/12/2008 1:00:29 CET

MADRID, 14 Dic. (OTR/PRESS) -

Pero ¿qué pasa aquí?.- La semana comenzó con el pasmo europeo, europasmo, ante lo que estaba sucediendo en Atenas, donde miles de jóvenes se enfrentaban violentamente con la policía tras la muerte, parece que accidental, de un estudiante en una manifestación. Hubo focos de contagio de esta violencia, antisistema, según unos, izquierdista, decían otros, ultraderechista, insistían algunos, en otras ciudades europeas, entre ellas Madrid y Barcelona.

La Europa bienpensante, la que concluyó la semana con una 'cumbre' en Bruselas para hablar del cambio climático y de una inversión sin precedentes contra la crisis, estaba boquiabierta: pero ¿qué está pasando aquí? Difícil respuesta. Los gobernantes españoles, inmersos en lo que andan inmersos -quizá pensando en remodelaciones ministeriales tras los turrones navideños-, ni siquiera han ensayado una respuesta. Pero hay un fermento de descontento desesperado en la vieja Europa, y más en esta Europa apresuradamente ampliada, que sin duda puede estallar aquí y allá bajo el influjo de la depresión económica. No, esto no es mayo del 68, ni las calles del centro de Atenas son los alrededores de la Sorbona: esto es el comienzo de la caída del Imperio Romano. El caso es que la semana terminaba como empezó: con sobrecogedoras imágenes de lo que está ocurriendo en la capital griega. Y con el anuncio de la convocatoria de alguna manifestación preocupante, para este fin de semana, en Madrid.

Las fórmulas de lucha contra el terror.- Claro que aquí, en casa, sin demasiado tiempo ni vocación para mirar hacia Atenas, o hacia Bruselas, priman los viejos demonios, los problemas y los debates domésticos, algunos de los cuales nos distraen del hecho incuestionable de que hoy somos más pobres que hace seis meses. Yo diría que las fórmulas para luchar contra el terror, nuevamente asesino, de ETA acaparan muchos de los titulares periodísticos, en un clima que empieza a recordar -y esa es una muy mala noticia- a los malos, crispados, momentos de la pasada Legislatura. Que algunos medios se empeñen en acusar al Gobierno Zapatero de no querer desalojar a los alcaldes y concejales de ANV de los ayuntamientos que ocupan puede ser una opinión, pero no un hecho incontestable, como se empeñan en afirmar algunos tertulianos y algunos políticos que les dan munición y amparo. Que, como sugiere Esperanza Aguirre, cabeza de una callada contestación interna a Mariano Rajoy en el PP, Zapatero esté ya intentando negociar con ETA, puede ser una especulación aventurada de la 'lideresa', pero no está basada en indicios sostenibles. Y, desde luego, todo ello se compadece mal con el pacto no suscrito entre el inquilino de La Moncloa y Mariano Rajoy en materia de lucha conjunta contra el terror. Tengo para mí que algunas posiciones extremadas buscan más desgastar a Rajoy, que pasa por uno de sus períodos inmovilistas, que horadar a un Gobierno que comete muchos errores en demasiadas materias, pero no precisamente en lo que se refiere al combate contra la pesadilla etarra.

¿Hay dos PP?.- Todo ello me lleva a pensar en que es posible que las primeras convulsiones políticas de 2009 se centren más en el principal partido de la oposición que en esa tan traída y llevada futura crisis del gobierno de Zapatero, que tan nerviosos tiene a ciertos/as ministros/as. A mi juicio, lo más importante que ha ocurrido en el panorama netamente político español en los últimos meses ha sido el viraje del Partido Popular, de la mano de Rajoy, hacia posiciones templadas, no dominadas por el radicalismo que tratan de imponer algunos medios, algún representante de sacra institución, algún sector del propio PP refugiado al amparo de la Comunidad de Madrid. Rajoy supo, contra lo que muchos pensaban que ocurriría, imponerse en esa primera vuelta. ¿Sabrá hacerlo en la segunda? Porque muchos intuyen que, visto el desgaste que está sufriendo el Gobierno, y lo que viene, podría ser la oportunidad del gallego. Que, por supuesto, sigue, con su desesperante pasividad, siendo su peor enemigo.

Menudo 2009 le aguarda a Don Mariano, enfrentado a la necesidad de obtener buenos resultados en el País Vasco (lo que es probable), en Galicia (lo que es posible, pero no probable) y en los comicios europeos (lo que podría ser, o no, en función de quién encabece la candidatura 'popular', que esa es otra).

En fin, que, a todo esto, llegó Fraga, alineado en el lado de Rajoy (mejor dicho, en el de Ruiz Gallardón, que no viene a ser exactamente lo mismo) y, con una frase desafortunada, que sin duda sus críticos internos han pronunciado muchas veces en sus conversaciones informales y sin micrófonos, ha contribuído, pobriño, a atizar los fuegos intestinos. Precisamente el mismo día en el que Rajoy se encontraba en Bruselas entrevistándose con Angela Merkel, fotografía conveniente y beneficiosa para la imagen marianista que, por cierto, no ha aparecido en parte alguna.

Chacón, versus Moratinos.- Y, volviendo a los prados gubernamentales, Zapatero debe de estar más que arrepentido por haber puesto en marcha, con aquella precipitada declaración acerca de crear un Ministerio de los Deportes, el mecanismo de los rumores acerca de una próxima remodelación de su Gobierno. El caso es que solamente a él le compete llevarla o no a cabo, así como la intensidad de los cambios y la fecha de los mismos. Pero qué duda cabe de que la semana ha estado llena de ejemplos de la deficiente marcha del Ejecutivo. Cierto que Miguel Sebastián, que está en baja y es ahora el ministro que más mete la pata, no ha tenido ocasión de mostrarse demasiado (estaba en viaje oficial en el extranjero).

Pero se han abierto otros boquetes. Por ejemplo: el mismísimo día en el que el titular de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, comparecía en el Parlamento para explicar lo inexplicable de los vuelos desde Guantánamo que aterrizaron en España, incurriendo en no pocas contradicciones, su colega de Defensa, Carme Chacón, en una sala cercana y a la misma hora, anunciaba que el Gobierno pedirá al Congreso que apruebe que los soldados en el exterior aumenten sus efectivos en más de un ciento cuarenta por ciento. Muchos de estos 'nuevos' irán a Afganistán, destino para el que, por cierto, faltan voluntarios y que se verá muy concurrido oficialmente estas navidades. Lo malo es que el anuncio de Chacón en sede parlamentaria se producía apenas quince días después de que su vecino de comparecencia Moratinos asegurase a bombo y platillo que ni un soldado más de los que están actualmente tasados irá a Afganistán. Y lo mismo decía el vicesecretario del PSOE, José Blanco, que también se tiene ahora que tragar aquellas precipitadas palabras.

Ni qué decir tiene que el ministro de Exteriores no tenía la menor idea de lo que en sala anexa de la Cámara Baja estaba diciendo la ministra de Defensa, ni se lo esperaba. Y, por supuesto, la irritación en la sede de la diplomacia española ha sido notable, no tanto, dicen, por lo del aumento de tropas, sino por la patente descoordinación en torno a un tema tan sensible.

Fernando Jáuregui.

OTR Press

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