Publicado 18/06/2020 8:02:35 +02:00CET

Francisco Muro de Iscar.- Allegro ma non troppo

MADRID, 18 Jun. (OTR/PRESS) -

Llevo semanas, meses, incluso años, buscando noticias esperanzadoras, mensajes que me permitan decir que esto va bien, que puede ir mejor, que hay esperanza. En los últimos días me pongo a escuchar a Fernando Simón y trato de creerme las cifras que da o los argumentos que ofrece para no darlas. Veo los debates parlamentarios esperando cordialidad y buenas palabras entre Adriana Lastra y Cayetana Álvarez de Toledo. Miro las noticias de los diarios regionales esperando que nadie hable del miedo a que las hordas madrileñas vuelvan a invadir Galicia o Cantabria o Murcia y que les permitan ir a sus segundas residencias donde pagan sus impuestos todo el año. Leo los diarios económicos buscando buenas noticias. Y, hoy, por fin, he visto signos positivos. ¡Aleluya! El presidente del Gobierno -sí, él mismo- parece que ha dicho a sus socios de Gobierno que habrá que adaptar el pacto de coalición para buscar nuevos acuerdos y, sobre todo, más amplios. Incluso dicen que se ha dirigido a Pablo Casado, aceptando su oferta de acuerdos en temas económicos, sociales y sanitarios. Más aún, quien recibe las filtraciones del Gobierno de forma continuada, asegura que Sánchez, siguiendo la estela de Macron y de Conte, fichó hace semanas a un grupo de cien economistas, sociólogos y científicos para "imaginar" la España post-Covid y elaborar un documento con propuestas. Incluso dicen que no todos son de la cuerda socialista o podemita, que los hay independientes. Todo, buenas noticias. Y, mientras, la Comisión Parlamentaria para la Reconstrucción prosigue sus trabajos y la CEOE ha reunido a los grandes empresarios españoles para que aporten un plan de acciones. Parecemos un país que piensa en el futuro y que busca consensos imprescindibles en los grandes asuntos. No quepo en mí de gozo.

Con algún pequeño matiz. Para aprobar un Presupuesto, Sánchez tiene que elegir entre ERC y Ciudadanos. Estos últimos, muy generosos en el apoyo al Gobierno en el estado de alarma, dicen que no aceptan las propuestas de Podemos, el socio principal de Sánchez. Y ERC, el segundo socio del presidente, dice que o Ciudadanos o ellos. Así que tenemos un problema. El segundo es que, si Sánchez de verdad está dispuesto a ofrecer un pacto al PP, necesita, primero, convencer a Podemos; segundo llamar a Casado, porque parece que no se hablan desde el 4 de mayo; y, tercero, trasladar esta idea al PNV y a los otros socios de conveniencia. Después de eso viene lo fácil: llegar a acuerdos sobre el plan de choque, fiscalidad, inversiones, gasto público, pensiones, etc. y convencer a Europa de que somos un país que no dilapida las ayudas. Por cierto, Sánchez ha prometido que en julio vuelve a la mesa de diálogo con la Generalitat, pero no creo que en el PP pongan reparos. Y ha renovado la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia excluyendo al PP. Tampoco será un problema y, si pudiera, haría lo mismo en el Consejo General del Poder Judicial y en el Tribunal Constitucional.

Tampoco sería malo que Sánchez y sus ministros, hablaran con los sectores a los que afectan todas las reformas, antes de tomar decisiones. Decía un escritor americano que "el optimista proclama que vivimos en el mejor de los mundos; el pesimista teme que sea cierto". Alegre, pero no demasiado.

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