Francisco Muro de Iscar.- Sánchez, Fraga y las cuatro derechas

Publicado 02/05/2019 8:02:54CET

MADRID (OTR/PRESS)

Sin duda, Pedro Sánchez ha demostrado ser el más inteligente de todos. Contra todo pronóstico ha doblado el pulso a los barones de su partido, incluidos los refundadores del socialismo moderno español; a las "tres derechas", metiendo dentro del mismo saco al que pudo ser su socio de Gobierno, Ciudadanos, cuando era más socialdemócrata que liberal; a su izquierda extrema, Podemos, domesticada y derrotada en las urnas y suplicando un lugar en el Gobierno; a Susana Díaz que todavía esperaba levantarse para encabezar el "desnortado" socialismo español. Y hasta a los medios de comunicación que no daban un euro por él. No ha derrotado al independentismo ni a los herederos de ETA, a los que ha dado alas después de aprovechar su apoyo para llegar al poder, pero que se anden con cuidado porque de momento, donde pone el pie Sánchez no crece la hierba. (Por cierto, entre esos independentistas o soberanistas tanto en Cataluña como en el País Vasco, está "la cuarta derecha", aliada del PSOE ahora como antes lo fue del PP, y capaz de dejar a ambos en la estacada sin ningún problema si eso sirve a sus intereses).

Mientras tanto en la derecha andan desconcertados. Manda carallo que los dirigentes y militantes del Partido Popular -y de todos los demás partidos, seguramente sin excepción- recuerden ahora a Fraga y le echen de menos, porque él fue el que llevó a toda la derecha, a la extrema y a la otra, al PP y al seno de la democracia y consiguió borrar cualquier tentación de tirarse al monte.

Sin Fraga, las dos, tres o cuatro derechas de ahora, que vaya usted a saber si todas son derechas o son otra cosa, la estabilidad de la democracia española hubiera sido mucho más frágil. Y con el PP de ahora, retornado a los principios del último Aznar, ya se ve lo que ha pasado. Fraga podía ser de derechas de toda la vida y hasta franquista, pero tenía sentido del Estado y, frente a otros muchos, pensaba e, incluso, era capaz de escribir sus propios libros. No es poco.

Decía Ortega que "las ideas van muriendo en los recodos de la historia como mueren las especies zoológicas. Encienden revoluciones, informan los códigos, guían los corazones perplejos durante algún tiempo; luego pierden su energía plasmante, se embota su capacidad de hostigar, desaparecen como fuerzas sociales". A casi todos los partidos se les están muriendo las ideas, casi ninguno está donde sus principios dicen que deberían estar y va ganando, al menos ahora, el único que ha sabido adaptarse al medio sin importarle cómo hacerlo.

Ignoro si la causa del éxito de Sánchez está en la "Inteligencia Artificial" que le ha aportado el asesor presidencial Iván Redondo o la traía de fábrica el presidente. Seguramente son las dos cosas. Pero harían bien los otros partidos, si quieren ganarle alguna vez, en reconstruirse como fuerzas sociales con un ideario inteligente que ofrecer y capaz de atraer a los votantes. Siguen vivos los personalismos, el poder absoluto de los líderes. Y esta sociedad lo que necesita son proyectos discutidos y compartidos, liderazgos también compartidos y una mirada no solo a las próximas elecciones de mayo sino un poco más lejos. Eso se llama sentido de Estado, pero como el sentido común, es el menos común de los sentidos.

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