Actualizado 02/11/2006 01:00

Isaías Lafuente.- Sin preguntas

MADRID 2 Nov. (OTR/PRESS) -

Imaginen que un día Iñaki Gabilondo, por ejemplo, invita a una entrevista al presidente del Gobierno o al líder de la oposición, por ejemplo. E imaginen que en el momento del comienzo de la entrevista el presentador anuncia que en el encuentro sólo habrá preguntas, sin posibilidad de que el entrevistado responda. Seguro que les parece una situación ridícula. Lo es. Y algo más, sería una falta de respeto extraordinaria hacia el invitado y, sobre todo, hacia los espectadores, los destinatarios finales del trabajo que realizamos los periodistas.

Pues bien, en los últimos tiempos es muy frecuente que los políticos hagan lo contrario y se queden tan anchos, que convoquen a los medios de comunicación a encuentros en los que sólo pueden hablar ellos, sin dar ocasión a que los periodistas pregunten. Zapatero y Rajoy, sin ir más lejos, lo han hecho en la última semana y su actitud ha merecido la lógica protesta de un grupo de periodistas parlamentarios y de la Asociación de la Prensa de Madrid.

Cuando los políticos hacen esto no le faltan al respeto sólo a los periodistas ni a las empresas a las que representan, lo hacen también, y sobre todo, a los ciudadanos, cuyo derecho a saber y a inquirir a sus representantes políticos está siendo ejercido en esos momentos por los periodistas, que actúan como intermediarios. Porque el derecho a la información es un derecho fundamental que los periodistas ejercen siempre en nombre de otros. Parece mentira tener que recordar estas cosas y resulta doloroso tener que hacerlo a los representantes públicos.

Por supuesto que los políticos también están amparados por sus derechos y uno de ellos es el de guardar silencio. Un personaje público es libre para conceder o no una entrevista y no está obligado a comparecer ante los medios todos los días. Pero si lo hace, se compromete a ser interpelado. Puede eludir las respuestas -los sajones inventaron para hacerlo el archirrepetido 'no comment' adaptado por políticos nacionales en el castizo 'hoy no toca'- pero un político, salvo en situaciones de excepción, nunca puede prohibir las preguntas si no quiere incurrir en una moderna fórmula de la vieja censura previa.

En los últimos tiempos hemos visto cosas inauditas: políticos que rechazan a periodistas según el medio al que representan, algún ministro lanzando un euro a una informadora como respuesta a una pregunta comprometida o a un expresidente metiendo el bolígrafo en el escote de una compañera, un gesto grosero y machista. No menos obsceno me parece convocar a decenas de periodistas y amordazarlos con un "no hay preguntas". Si esto va a seguir así, que manden un video. Así no perdemos tiempo y podremos conciliar mejor la vida laboral y la personal.

Somos periodistas y estamos en el siglo XXI. El tiempo de los escribas ya pasó.

Isaías Lafuente

Contenido patrocinado

Foto del autor

Francisco Muro de Iscar

León XIV: la visita que interpela

Foto del autor

Antonio Casado

Feijóo, el impactante

Foto del autor

Fernando Jáuregui

Si García Page fuera Pedro Sánchez...

Foto del autor

Rafael Torres

Europa y su harakiri