José Cavero.- Amigos y compañeros de oficio

Actualizado 14/09/2009 14:00:18 CET
Actualizado 14/09/2009 14:00:18 CET

José Cavero.- Amigos y compañeros de oficio

MADRID, 14 Sep. (OTR/PRESS) -

Por razón de la próxima presidencia española del semestre europeo, el jefe del Gobierno español está teniendo necesidad de encontrarse con colegas de muchas otras naciones, que no siempre gozan de lamedor imagen, ni en sus propios países ni en la opinión pública española. ¿Quién es más recomendable, Hugo Chávez o Silvio Berlusconi, a modo de ejemplo? Con uno y otro se ha encontrado Zapatero en los últimos días, con escasa satisfacción para muchos españoles. Los dos están en su cargo por las sucesivas elecciones a las que se han sometido y han superado entre sus propios compatriotas, y aunque sus correspondientes trayectorias no siempre hayan sido modelos a imitar. Es evidente que uno y otro tienen excelente consideración de sí mismos: Berlusconi no ha tenido inconveniente en proclamarse el mejor jefe del Gobierno que ha tenido su país en el último siglo y medio, y es muy probable que el caudillo venezolano tenga parecida opinión de sí mismo. ¿No la tuvo Aznar, hace unos pocos años, cuando era invitado al rancho tejano del "amo" Bush? Luego, posiblemente, se le bajaron los humos, tanto los propios como los de algunos otros de su cuerda. Es dudoso que ahora mismo repitiera aquellas opiniones sobre sí mismo, aunque de vez en cuando gusta de recordar que en sus tiempos hubo datos económicos muy superiores a los actuales.

Zapatero se veía esta pasada semana con Berlusconi, de quien recibió la invitación para visitar la muy controvertida "Villa Certosa", residencia privada a la que ha invitado a muchos otros dirigentes europeos, y a las no menos famosas "velinas" o "muchachas en flor" aspirantes a triunfar en los canales del magnate y jefe del gobierno italiano. Zapatero, tras esa visita, adoptó la actitud prudente de las ministras Salgado y Chacón que habían recibido de Berlusconi sus opiniones personales sobre "las mujeres como mitad del cielo" y lindezas parecidas. Zapatero y sus ministras hicieron uso de la "cortesía diplomática", aunque en su fuera interno estuvieran diciendo que "vaya personaje grotesco debemos soportar". ¿Es recomendable esta amistad?

Si los españoles fuéramos consultados sobre esas amistades, es seguro que desaconsejaríamos tanto al italiano como al venezolano. En cambio, ha subido muchos enteros en los últimos tiempos el presidente francés, Nicolás Sarkozy, a quien, sobre todo, agradecemos la colaboración en la lucha antiterrorista, algo que no siempre fue posible obtener de sus antecesores en el Elíseo. De ahí que, pese a la actual colaboración gala, aún quede en el país del norte una buena parte del siempre llamado "santuario francés", y que serán precisos nuevos esfuerzos y continuidad en la tarea para acabar con esa situación. No hay duda, tampoco, de que la canciller alemana Merkel goza de muy buena consideración, aunque el trato ser escaso. No es improbable que el "premier" inglés tenga entre nosotros mejor prensa que entre sus propios compatriotas. Y también es muy escaso el conocimiento que tenemos del primer ministro portugués, José Sócrates, ahora mismo en campaña electoral frente a una dama de una opción similar a nuestro PP. Es lo que hay en los alrededores, y son las amistades que no siempre uno buscaría ni alentaría.