Actualizado 26/01/2008 01:00

José Cavero.- Unas cámaras modélicas

MADRID 26 Ene. (OTR/PRESS) -

Todavía resuena la queja y el lamento de Manuel Marín, al hacer su propio balance de la legislatura recién concluida, que calificaba de dura, áspera, incómoda.... Ciertamente, habían sido cuatro años de escasas amabilidades, de discursos duros, severos y de intercambio de argumentos, a cara de perro, entre gobierno y oposición. Pero, es evidente que "a todo hay quien gane", como dice el refranero popular. Y bastará comparar algunas de esas sesiones duras, ásperas, desapacibles, con la que este jueves se produjo en el Senado italiano -el famoso Senatus romanus de los clásicos romanos-.

Los diarios han reproducido los insultos que pudieron escucharse, intercambiados por los senadores de un lado y del contrario, en esta sesión que concluyó con la votación en la que Romano Prodi era "desbancado" y quedaba de primer ministro en funciones... ¿Insultos? Traidor, vendido, pedazo de mierda, mariquita, nenaza, puta, basura. Eres un cornudo y un trozo de mierda. Maricón, puta, muñequita... A Cusumano le imprecaron hasta que se desplomó. Cornudo, vendido, pedazo de mierda. Maricón, basura, puta, muñequita...Payaso, vendido, adefesio, ramera, maricón. Maricón, sarnoso, una puta y una muñequita. Italia se parece cada vez más un zoco árabe, dijo el presidente de la patronal . Insultos y escupitajos en la sesión del Senado italiano que le retiró la confianza al primer ministro Prodi. Se oyeron insultos del tipo: Vendido, cornudo y pedazo de mierda, mientras con la mano se hacía el gesto de la pistola y se ponían los cuernos. Maricón, basura, payaso, eres una puta, eres una muñequita...

No hago más que reproducir párrafos de las crónicas que los corresponsales en Roma han dedicado a esa sesión tumultuosa, no adecuada para señoritas de buena educación, como antes se decía. No es la primera vez que los medios informativos dedican sus atenciones abundantes e incluso ilustradas a Parlamentos con broncas serias: El británico o el japonés han dado también espectáculos similares. ¿Debe preocuparnos, tiene riesgo de contagio esa clase de actuaciones nada modélicas?

Cabe confiar que nuestras sesiones en las cámaras legislativas no lleguen jamás a tanto, y que se queden, a lo sumo, en argumentaciones severas e implacables contra el contrario, sin llegar jamás al insulto y mucho menos a las manos. En las últimas sesiones de nuestro congreso, un diputado de ERC, Joan Tardá, tuvo la infeliz ocurrencia de hablar de "las manos ensangrentadas de Manuel Fraga", y fue replicado por Eduardo Zaplana con el insulto de que era un fascista. La autoridad de la Cámara invitó a los dos oradores a que retiraran esas palabras para que no constaran en acta. ¿Se puede llegar a más, entre nosotros? Ojalá que el tumulto, la bronca, las malas maneras, no lleguen a nuestras cámaras legislativas...

José Cavero.

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