MADRID 18 Sep. (OTR/PRESS) -
La evocación histórica efectuada por la comisaria comunitaria Viviane Reding no ha dejado a nadie neutral en la pelea que se vive, con gran intensidad, en el seno de la Unión Europea, tras la decisión del jefe del Estado francés, Sarkozy, de desmantelar los campamentos de gitanos rumanos y expulsarlos del país. Aún resuenan las palabras llenas de coraje de Reading: "Basta, ya ha sido bastante", que dejaban a Sarkozy al pie de los caballos. Pero, claro está, uno de los hombres fuertes de la Unión Europea no podía pasar por alto una "injuria" de ese calibre, y por ello, reclamaba en su apoyo el respaldo de sus colegas los jefes de Estado y de Gobierno. Hasta el punto de que la rueda de prensa posterior al Consejo Europeo, celebrada en Bruselas, se convertía en una 'pasarela' monotemática de los líderes europeos sobre la cuestión del momento, la expulsión de gitanos rumanos de Francia.
Y, naturalmente, el primero en hablar era el propio presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien ha defendido la postura de su país en este tema, respondiendo con dureza a cada una de las preguntas de los periodistas. El siguiente en coger el micrófono, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, empezó su intervención explicando que Sarkozy enumeró las resoluciones judiciales que respaldaban su decisión, y también criticó con dureza las palabras de la responsable europea de Justicia, Viviane Reding. "Tengo que recordar que la señora Reding también hizo [hace poco] unas declaraciones muy poco afortunadas", agregó Zapatero, en relación a la Euroorden de protección de mujeres maltratadas que respaldaba España y Reding atacaba. Y siguió recordando las palabras del presidente de Rumanía quien, durante el debate, advirtió de que lo que ha ocurrido en Francia puede pasar en cualquier ciudad europea. Cuestionado sobre si se refería a alguna ciudad en España, Zapatero insistió en que "lo que hay que hacer es evitar que se produzcan asentamientos irregulares porque son una mala práctica". El presidente español repitió una y otra vez que Francia "es un Estado de Derecho" y que las expulsiones se han realizado según la ley, "y como a cualquier otro Estado, en cualquier otro aspecto, hay que respetarlo".
Sarkozy ya había advertido en su interpelación anterior que Alemania también planeaba desmantelar campamentos de gitanos en su territorio, algo que le habría dicho al presidente francés la propia canciller Angela Merkel. "Me dijo que tiene la intención de desmantelar campamentos en las próximas semanas", dijo Sarkozy en el marco de la cumbre de la Unión Europea en Bruselas. Fuentes diplomáticas germanas señalaron sin embargo que no hubo "ni de lejos" una declaración de ese tipo. De manera que la tensa jornada vivida este jueves en la cumbre de la UE concluía con un embrollo diplomático entre París y Berlín. Tras pelearse a cara de perro con el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, Sarkozy se plantó ante la prensa para subrayar que, pese a la discusión con Barroso, ninguno de los jefes de Estado europeos habían manifestado una crítica directa a su política. Y aludió expresamente a la solidaridad de la canciller Angela Merkel, quien, según él, le había anunciado que dentro de unas semanas "ella también va a levantar varios campamentos". Poco después, ya en Berlín y ante una posible reacción en su país, el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, negó que Merkel hubiese hablado con Sarkozy en esos términos. París, de momento, no ha reaccionado al desmentido.
De manera que Sarkozy tenía que afrontar dos grandes pulsos: primero con Durao Barroso, y posteriormente con Angela Merkel. Con Durao, dicen los cronistas, "fue un "intercambio muy macho y viril", en apreciación del primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker. "Los gritos se oían en el pasillo", comentó alguien que estaba fuera de la sala. "La discriminación en la UE es inaceptable" y se va a investigar qué ha hecho Francia, aseguró Barroso. "Las expulsiones van a seguir", replicaba Sarkozy, encendido por las manifestaciones de Reding, para quien las expulsiones de gitanos constituyen "una situación que no pensaba volver a ver tras la Segunda Guerra Mundial". Comparar aquella hora de la infamia con lo ocurrido en la actualidad es "una injuria, una humillación y un exceso" que requieren una respuesta radical, explicó Sarkozy: "No puedo permitir que se insulte a mi país". Barroso explicó que a la Comisión no le gustaba nada lo que estaba ocurriendo en Francia y el presidente francés, "le replicó de forma muy agresiva", según una fuente diplomática, lo que destapó la caja de los truenos.
"Fue un intercambio muy violento", comentó el primer ministro búlgaro, Boyko Borissov. Como señalaba, ninguno de los jefes de Estado europeos manifestaron una crítica a las expulsiones de gitanos ordenadas por el Gobierno francés. Por el contrario, todos ellos coincidieron en censurar a Reding en vez de defender un pilar de la Unión como es la libre circulación de las personas. "La totalidad de los jefes de Estado y de Gobierno se manifestó sorprendido por las declaraciones excesivas de la vicepresidenta", precisó Sarkozy antes de aludir expresamente a la solidaridad de Merkel. Pero ésta no está dispuesta a verse en el mismo saco del acusado Sarkozy, por Mucha solidaridad que haya querido expresarle a su colega francés...
En fin, el presidente de la CE, Herman Van Rompuy, pretendió cerrar el asunto, señalando que todo Estado de la Unión tiene derecho a aplicar la ley dentro del respeto al Estado de derecho, pero recordó que la Comisión tiene el derecho y el deber de velar por la correcta aplicación de la directiva sobre libre circulación y la no discriminación y el derecho a investigar cómo se hace. Nadie puede cuestionarlo. Abogó por el respeto mutuo entre la Comisión y los Estados e informó que en un futuro Consejo Europeo, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión discutirán sobre la situación de los gitanos en Europa.