MADRID 1 Abr. (OTR/PRESS) -
Los datos provisionales sobre índice de precios han proporcionado la primera grave noticia de la nueva semana: hasta el 4,6 por 100 se ha incrementado la inflación en lo que va de año. Dos décimas más que el mes anterior, a causa de la incontenible elevación de los precios del petróleo y de algunos alimentos, tal y como viene sucediendo en los últimos meses.
Sin duda, son datos que estarán sobre la mesa en estos días en los que el presidente Zapatero termina de elaborar su discurso para su investidura presidencial para la nueva Legislatura de cuatro años, discurso que centrará sus atenciones, en muy buena medida, en los problemas económicos y las pertinentes soluciones: la crisis inmobiliaria, la sustancial reducción del consumo, la viva preocupación por el precio del dinero y por el pago de las hipotecas, y derivado de todos estos problemas de la economía cotidiana, una probable elevación del número de parados, de la que muy probablemente darán cuenta las próximas estadísticas del Ministerio de Trabajo y del Instituto de Estadística.
La economía, ciertamente, deberá ser asunto central y básico en las preocupaciones gubernamentales, y consta que a ese aspecto del discurso se dedican, junto con el propio presidente, el vicepresidente y ministro de Economía, Pedro Solbes, y alguno de sus colaboradores. Se trata no solamente de reajustar a la baja las previsiones de crecimiento del PIB, sino, sobre todo, de avanzar propuestas de soluciones a cada uno de los problemas enumerados. Todo un Plan de Choque en el que confían los ciudadanos.
Los datos de la marcha de la economía vienen siendo, en estos primeros meses del año, ciertamente conflictivos, y hasta "horribles". No solamente por causa de la elevación incesante del IPC y los productos de la cesta de la compra -gasolinas y gasóleos, productos alimentarios, servicios como el butano-, sino sobre todo, por la repercusión que empieza a tener la gravísima crisis del sector inmobiliario, en el que ya son muchos los promotores que recurren a la antigua suspensión de pagos, hoy llamados procesos concursales, y paralelamente, a la reducción de empleos en sus empresas.
Las inmobiliarias registran la severa restricción de créditos que se ha impuesto en la banca, ante el riesgo que estas entidades financieras tienen de no poder cobrar sus créditos por la escasez de ingresos que se produce en la compraventa de viviendas. El mercado está estancado, y como consecuencia, no se venden más viviendas que las estrictamente obligadas por problemas de urgencia, a la espera de que bajen de precio en los meses siguientes. Si las promotoras no venden, y acumulan stocks, se proponen algunas medidas, como que el Gobierno las considere de protección oficial, en régimen de alquiler y con derecho a compra. También ésta habrá de ser una de las cuestiones que contemple Zapatero en su muy esperado discurso.
José Cavero.