Actualizado 01/07/2010 14:00

José Cavero.- El Metro de Madrid vuelve a los servicios mínimos.

MADRID 1 Jul. (OTR/PRESS) -

Tras dos días de huelga salvaje, en la que los dirigentes sindicales decidieron no aceptar los servicios mínimos decretados y proseguir el paro entorpeciendo e impidiendo toda actividad del servicio, los trabajadores de Metro de Madrid acordaron al mediodía de este miércoles, en Asamblea, continuar con los paros, pero respetando este jueves y el viernes los servicios mínimos, mientras que para el fin de semana han decidido que no habrá huelga. Aunque la votación no ha sido por unanimidad como en las dos anteriores reuniones en las que decidieron que no hubiera servicios mínimos, sí se produjo un amplío consenso a favor de "este gesto" frente a unos pocos votos en contra, que ni siquiera se contabilizaron.

Un representante sindical, sin embargo, dijo de manera amenazante a la asamblea que "a partir de mañana hay otra convocatoria diferente, porque la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento y la Consejería saben que si nos tocan los cojones somos capaces de todo", en referencia a una probable vuelta a la huelga salvaje de martes y miércoles. Y concretó este sindicalista que la huelga con servicios mínimos terminaría en el momento en que haya un solo trabajador con un expediente disciplinario", en clara referencia a los casi doscientos trabajadores ya expedientados por la Consejería por no cumplir los servicios mínimos.

Insistiendo en la "unidad" de todos los empleados presentes en la reunión del comité de huelga, los sindicalistas dijeron que aunque mañana y el viernes no habrá paros totales, eso no quiere decir que no los vaya a haber más: "Podemos volver a hacer un paro total, que aprendan que con los trabajadores no se juega". Por ello, han pedido al consejero de Transportes, José Ignacio Echeverrría, que para que se pueda llegar a un acuerdo y sigan aplicándose los servicios mínimos "se siente a negociar con el comité de huelga". En este sentido, han advertido a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que si no atiende a sus exigencias, "se volverá a reventar Madrid", en palabras de otro de los representantes sindicales. "Respetaremos mañana (jueves) y el viernes los mínimos por los ciudadanos, no por los políticos ni por la dirección, que no está capacitados para negociar. Y si tenemos que reventar de nuevo, lo haremos", reiteraba el sindicalista. Y han emplazado a los trabajadores del metro a que, durante los cuatro días en los que no habrá paro, mediten sobre qué medidas estarían dispuestos a tomar a partir del lunes de la semana que viene, si no se llega a un acuerdo con el Gobierno de Aguirre. De hecho, amenazó, si no hay una solución, "el lunes vamos a muerte, y si hay que entrar a matar, entraremos a matar", pero siempre con "unidad", que fue la palabra más repetida por los sindicalistas. "Que esto no nos lleve a la desesperación, que hay compañeros que todavía no han comprendido el conflicto y no han ido a huelga, y hay que hacer que lo entiendan", insistía uno de los representantes, mientras añadía que "el conflicto todavía no ha acabado".

Cabe recordar que la huelga de los trabajadores de Metro entró este miércoles en su tercera jornada, la segunda sin servicios mínimos, y ha logrado colapsar la ciudad de Madrid, en la que más de dos millones de personas utilizan el suburbano a diario. La huelga ha provocado largas colas de autobuses, taxis cargados todo el día, ciudadanos 'cabreados' y una Comunidad de Madrid que se niega a negociar con el comité de huelga mientras sigan sin cumplir los servicios mínimos, algo que considera "huelga salvaje y delictiva. Si este jueves se reanudan tales servicios mínimos, que el lunes fueron del 50%, la ciudad de Madrid volvería a respirar y normalizarse. Pero habrá que esperar ahora a la reacción del Gobierno de Esperanza Aguirre, aunque parece muy difícil que se logre un acercamiento, ya que el comité de huelga ha exigido que para poder avanzar en el diálogo se tendrán que eliminar los expedientes disciplinarios abiertos a algunos trabajadores, una medida que ya aseguró Echeverría se llevará hasta el final de sus consecuencias. ¿Cederán Aguirre y su consejero, o entrarán en razón los sindicalistas, que se resisten a aceptar la rebaja salarial decretada por el Gobierno y la Asamblea de Madrid, como al resto de los funcionarios públicos?

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