MADRID 5 Jun. (OTR/PRESS) -
En la más reciente encuesta del CIS, el descenso de intención de voto a favor del PP por razón de su crisis interior, venía compensado por el auge de esa misma esperanza de futuros mejores resultados para Rosa Díez, actualmente en soledad en el Grupo Mixto del Congreso, y que se apuntaba este martes un nuevo tanto en el Congreso cuando lograba que fuera tenida en cuenta una propuesta suya para que también sean consideradas víctimas del terrorismo tanto los amenazados como los extorsionados u obligados a emigrar por presiones del terrorismo o de los terroristas.
De hecho, y conforme se aseguraba en los pasillos del Congreso, parece que los años de enfrentamiento, de división y de posturas irreconciliables en materia antiterrorista han cedido en la nueva legislatura, y que empiezan a ser un recuerdo incómodo sobre todo para las víctimas del terrorismo, que pudieron verse reconfortadas con la lección de unidad democrática casi total que se produjo en el Pleno del Congreso de los Diputados, donde se aprobó esa moción que pide al Gobierno el reconocimiento político de las víctimas "vivas" del terrorismo, es decir, de aquellas que no han sufrido un atentado propiamente dicho, pero que son perseguidas, acosadas o amenazadas de manera permanente por la banda ETA.
La iniciativa, repetimos, partió de la diputada Rosa Díez, portavoz de UPyD, Unión, Progreso y Democracia, que ya había interpelado al ministro Rubalcaba para pedirle que se ampliara el concepto legal de víctima del terrorismo. El ministro remitió la cuestión a la Ley de Protección de Víctimas del Terrorismo que prepara el Gobierno. Pues bien, sin mayor espera, Rosa Díez llevó al Pleno el asunto en forma de moción, y los grandes partidos pactaron sus posiciones coincidentes. Finalmente, PSOE, PP y Rosa Diez acordaron un texto en común al que se adhirieron los restantes grupos, excluida ERC.
En definitiva, el Congreso insta al Gobierno a trabajar con todos los grupos para promover una ley de protección y reconocimiento de las víctimas, en la que se amplíe el reconocimiento político a dichas víctimas, pero también a los ciudadanos cuya libertad es violentada por la ley, especialmente en País Vasco y Navarra, aunque no sean objeto directo de atentados. Rosa Díez explicó la situación con ejemplos bien conocidos, como el de Regina Otaola, alcaldesa del PP de Lizarza, que no ha padecido un acto de terrorismo, pero que parece un claro ejemplo de 'víctima viva' de los terroristas. El asesinado concejal socialista Isaías Carrasco, antes de ser asesinado por la banda, era también ya una víctima viva de los terroristas, por quienes estaba amenazado. Y de ese mismo modo sucede con profesores, escoltas, jueces, periodistas, que están amenazadas por razón de sus tareas y funciones y, en resumidas cuentas, por defender la libertad y resistir al totalitarismo de los terroristas.
José Cavero