José Cavero.- Un tibio acercamiento

Actualizado 10/04/2008 2:00:15 CET
Actualizado 10/04/2008 2:00:15 CET

José Cavero.- Un tibio acercamiento

MADRID, 10 Abr. (OTR/PRESS) -

Esa puede ser la impresión dominante tras los discursos de la sesión de investidura. No parece posible el borrón y cuenta nueva que algunos sospecharon y desearon: que se diera por olvidada "la legislatura de la crispación" que, se supone que terminó con las elecciones de hace un mes. El portavoz socialista, que terminaba las intervenciones, pedía que se procediera al final de los reproches de la etapa anterior.

Y es que, definitivamente, una vez conocido el resultado final de la primera votación, quedamos a la espera de la segunda, que se producirá a las una de la tarde del viernes. Zapatero, conforme se esperaba, hubo de contentarse con los exclusivos votos favorables de sus propios correligionarios. El viernes repetirá una síntesis de su programa durante unos diez minutos, y una vez escuchados también brevemente los restantes portavoces parlamentarios, se repetirá esta votación, con los mismos resultados. El sábado se conocerá el nuevo gobierno, una vez informado el Rey.

Con anterioridad a la intervención final de José Antonio Alonso, había intervenido la muy beligerante Rosa Díez, quien mantuvo un tenso debate con su antiguo compañero de partido, el propio candidato a presidente y presidente en funciones, sobre la necesidad de que el Estado recupere funciones y tareas, contra lo que ahora mismo significa el Estado de las Autonomías. Es evidente que tendremos en Rosa Díez un titular seguro para las crónicas parlamentarias de los años venideros.

¿Qué más dio de sí esta sesión de investidura? Por supuesto, las medidas contra la desaceleración económicas, que algunos califican de plan de choque y otros entienden que son insuficientes. También las propuestas de ofertas efectuadas por zapatero a su principal adversario, Mariano Rajoy: La política antiterrorista, la exterior, la administración de Justicia, la financiación autonómica. Cuatro importantísimas cuestiones en las que sería bueno el entendimiento de los dos grandes partidos, y ojalá de unos cuantos más, pero en los que resultará fácil el consenso, según se puede ya anticipar.

Por parte del PP, con un congreso en perspectiva, y con una "sublevación interna" que protagoniza Esperanza Aguirre con su propósito de que se discuta "un programa perdedor" en las elecciones de marzo. Con esa presión interna, es difícil que Rajoy pueda llegar a acuerdos de Estado, aunque no parece tener excusa para, conforme ha anunciado, sentarse con Zapatero y establecer las líneas generales de esas propuestas elementales e imprescindibles para que esta legislatura resulte más provechosa que la anterior.

Por lo demás, sus señorías se fueron a descansar, aunque muchos hicieron muchas horas de novillos durante el debate. Mañana viernes regresan al hemiciclo para la votación final. Nadie debiera faltar a esa "hora breve" del parto presidencial.

José Cavero.