José Luis Gómez.- A vueltas con España.- Las historias del crack

Actualizado 21/09/2008 2:00:35 CET
Actualizado 21/09/2008 2:00:35 CET

José Luis Gómez.- A vueltas con España.- Las historias del crack

MADRID, 21 Sep. (OTR/PRESS) -

Cada vez está más extendida la idea de que la severa crisis actual recuerda la del crack del 29, mientras algunos aventuran desde una perspectiva de izquierdas que el paradigma neoliberal está en bancarrota. Quizá sea precipitado interpretar tan en caliente y sin suficiente perspectiva lo que a los historiadores suele llevarles mucho más tiempo, pero la instantaneidad de la era de internet suele llevarnos a sumarnos a este tipo de análisis exprés, por lo demás muy categóricos.

Supongamos que tienen razón quienes abanderan que vivimos otro 29 o que al menos Estados Unidos sufre una crisis como la que arrancó el Jueves Negro. Si así fuese, y se repitiera la historia, estaríamos apelando a los dos principios aplicados a aquella gran crisis: la intervención del Estado y la fijación de controles bancarios más eficaces, pero también podríamos temer cosas mucho peores que sobrevinieron a aquella crisis, como la II Guerra Mundial, y que más vale no recordar. Aunque sólo fuese por eso, ojalá que esta vez la historia no se repita, más allá de que el Estado contribuya a reactivar la economía por la vía de la inversión y el consumo.

Si algo es evidente es que en ambos casos ha habido un boom especulativo, asociado en el 29 a los felices años veinte y vinculado esta vez a las alegrías de los bancos de inversión estadounidenses. Pero por muchas similitudes que haya, que las hay, hablamos de mundos muy distintos, tanto en Estados Unidos como en España y en el conjunto del planeta, acaso con la excepción de África. Por mucha crisis que acusemos en Europa y en Estados Unidos, la economía mundial sigue creciendo y hay potencias emergentes, muy capitalizadas, que cuando vean que todo está barato en el mitificado Occidente vendrán de rebajas e inyectarán liquidez. También en España. Su nivel de compras va a depender de los precios de nuestras empresas y bancos, ahora diezmados, y también de las regulaciones que se hagan, tanto a nivel local como multilateral. Si algo hay en común con el 29 es que faltan normas para evitar que debacles así se vuelvan a repetir. Pero eso también se dijo en los años treinta del siglo pasado y ya vemos lo que está pasando.

José Luis Gómez.