Julia Navarro.- Escaño cero: Democracia

Publicado 15/05/2018 8:00:35CET

MADRID, 15 May. (OTR/PRESS) -

Si alguien necesitaba una muestra de que el nuestro es un país democrático y garantista solo tiene que revisar lo que ha pasado estos últimos días.

Y si no que alguien me explique como calificaría que un tipo se suba a la tribuna de un Parlamento autonómico para defender un programa político que consiste en comprometerse a poner punto final a la Constitución, por tanto a la legalidad, y además añade que romperá con el resto del país por las buenas o por las malas, y si por si fuera poco además el sujeto en cuestión defiende el supremacismo de una parte de la comunidad, en este caso los catalanes, sobre el resto de los ciudadanos españoles, a los que desprecia e insulta.

Es inimaginable que algo así pueda suceder en Francia, Alemania, Reino Unido, Holanda... No tengo la menor duda de que a un tipo así inmediatamente le cortarían las alas, precisamente por pretender acabar con el orden constitucional, o dicho de otra manera, por pretender dar un golpe contra el Estado.

Pero en nuestro país esto pasa sin que suceda nada. El Gobierno carraspea y mira de lado, el principal partido de la oposición, el PSOE, dice pero no hace, y Ciudadanos se queda solo clamando en el desierto, mientras que Podemos se coloca en un "no" que no termina de ser.

El discurso de Quim Torra y el de tantos de sus correligionarios recuerda os discursos xenófobos y fascistas de la Alemania que dio lugar a la tragedia de Europa. Y realmente resulta desolador que ante ese discurso, en realidad ante todos los discursos que llevamos escuchando en los últimos meses de muchos de los líderes independentistas de Cataluña, la actitud de la izquierda española sea tan pusilánime como meliflua.

En vez de ponerse en primera línea para combatir a este nuevo populismo nacionalista xenófobo, la izquierda desconcertada no termina de encontrar su papel.

En cuanto a la derecha que representa el PP y Mariano Rajoy, no es de extrañar que acierten quienes creen que están pagando un "precio" al PNV por que les aprueben los Presupuestos, y que en ese precio pueda entrar dejar hacer a los nacionalistas catalanes.

Resulta escandaloso que un tipo anuncie un programa xenófobo y supremacista, un programa que es una hoja de ruta para dar un golpe de Estado y nuestros responsables políticos se miren los unos a los otros sin ser capaces de cortar el disparate que se está fraguando en Cataluña donde se va a convertir en President un tipo designado por un prófugo de la Justicia, que ya intentó a su vez otro "golpe" contra la Constitución.

Me pregunto cómo los ciudadanos de Cataluña no salen a la calle para manifestarse en contra de que en su nombre se defienda la xenofobia y el supremacismo.

OTR Press

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