Julia Navarro.- Escaño Cero: "Pongamos que hablo del alcalde de Madrid"

Actualizado 05/09/2009 14:00:17 CET
Actualizado 05/09/2009 14:00:17 CET

Julia Navarro.- Escaño Cero: "Pongamos que hablo del alcalde de Madrid"

MADRID, 5 Sep. (OTR/PRESS) -

Hay quién augura que si Madrid no es elegida ciudad olímpica eso repercutirá en la carrera política de Alberto Ruíz Gallardón. Yo no lo creo, aunque ciertamente el alcalde de Madrid se juega mucho en el empeño, porque parte de las insufribles obras de la capital tienen que ver con prepararla para las anheladas Olimpiada.

Lo cierto es que los adversarios del alcalde de Madrid, que están mayoritariamente en su propio partido, ven tambalearse a Gallardón a cuenta de las Olimpiada. ¿Qué le queda A Gallardón- se preguntan- si Madrid es desechada como sede olímpica? Si yo tuviera que dar una respuesta diría que le queda el resto de su vida política que dada su edad pueda ser muy larga.

Otra cosa es que se le termine pasando el arroz para convertirse en el líder de su partido, pero como en política no hay nada escrito, lo que hoy parece imposible mañana se vuelve del revés. Gallardón es un político peculiar, con buena prensa entre las gentes de la izquierda, denostado en las filas de su propio partido, y votado por la inmensa mayoría de los ciudadanos de centro derecha que viven en Madrid.

A mí me parece que un político con la legitima ambición que él tiene, se debe de aburrir muchísimo dedicándose a la vida municipal por más que haga como que le interesan sobremanera los baches. De ahí su apuesta por darle a su gestión un aire más cosmopolita, más político, más ilusionante, y nada mejor para eso que unas ponerse a organizar unas Olimpiadas.

La verdad es que en época de crisis pujar por convertir a Madrid en ciudad olímpica tiene su aquel, teniendo en cuenta que al contrario, pongo por caso, que en Estados Unidos donde las cuentas las paga la iniciativa privada, aquí para pagar las Olimpiadas se recurre al erario público. De manera que por un lado el PP critica a Zapatero por gastarse lo que no hay y por otro tiende la mano y le aplaude por apoyar la candidatura de Madrid que ya ha costado muchos millones de euros y que si al final llega a buen puerto nos va a costar lo que no tenemos.

Si, ya sé que hay que mirar con perspectiva y que de aquí al 2016 habremos salido de la crisis y unas Olimpiadas son una oportunidad, pero por lo pronto unas Olimpiadas lo único que nos va a dejar es el bolsillo público más empobrecido.

A Alberto Ruíz Gallardón se le nota casi todo en el rostro, y es evidente que estos días la sonrisa se le ha convertido en mueca, y hasta él puede caer en la tentación de creer que se juega su destino político. Yo por el contrario creo que las Olimpiadas serían un episodio más en su carrera política, salvo que, si no nos las conceden, él las convierta en un fracaso personal.

OTR Press

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