5 de junio de 2020
 
Actualizado 09/01/2008 0:00:43 +00:00 CET

Julia Navarro.- Escaño Cero.- El tejado de Rubalcaba

MADRID, 9 Ene. (OTR/PRESS) -

En un país democrático no es admisible que un detenido termine en un hospital con lesiones por muy terrible que sea el detenido. Por eso el ministro del Interior, Pérez Rubalcaba tiene que poner en marcha una exhaustiva investigación para informar a los ciudadanos de que ocurrió realmente durante la operación en que efectivos de los Grupos de Acción Rural detuvieron a dos presuntos etarras que posteriormente aparecieron con contusiones e incluso uno de ellos, Igor Portu, terminó en la UCI del hospital de San Sebastián.

La obligación de Pérez Rubalcaba es despejar todas las sombras que rodean a la detención de estos presuntos etarras y, desde luego, si algún funcionario se extralimitó, sancionarle de inmediato. Ya sabemos que los etarras son asesinos, que son capaces de las mayores atrocidades, pero la diferencia entre ellos y nosotros es precisamente que nosotros creemos en el Estado de Derecho donde hasta la gente más vil como lo son ellos, tienen derechos.

Pérez Rubalcaba ha dicho que en principio respalda la versión de los agentes que intervinieron en la detención de los presuntos etarras, y creo que está bien que todos seamos prudentes antes de hacer acusaciones de grueso calibre o dejarnos llevar por la estrategia de la izquierda abertzale, deseosa de presentar este caos como un caso de torturas. Pero precisamente porque es necesario despejar sombras, el ministro tiene que acelerar la investigación y dar una versión real de los hechos.

Por paradójico e irritante que resulte que grupos nacionalistas que vienen amparando el asesinato, la extorsión y la tortura que lleva a cabo ETA, se rasguen las vestiduras por este caos, pero precisamente para dejar claro que hay diferencias entre ellos y nosotros, urge aclarar lo sucedido.

Rubalcaba hasta ahora venía deslizándose con éxito en el ejercicio de su función como ministro del Interior y por eso suele aparecer en las encuestas como uno de los pocos miembros del Gobierno bien valorados, por eso no dispone de demasiado tiempo porque a estas alturas ya sabe que la opinión pública que hasta hoy le es favorable mañana puede pedir su dimisión, y su carrera política que ha sido un camino de rosas se puede truncar de mala manera.

Si algo no se puede permitir un gobierno democrático es que haya casos de malos tratos, y si ya en su día el anterior titular de Interior se fue de rositas porque los medios de comunicación fueron benévolos a la hora de contar aquel caso de aquel ciudadano que entró en una comisaria y salió muerto, en esta ocasión la opinión pública y los medios no van a permitir que eso suceda.

Estamos a la espera de conocer la verdad, la que sea. La pelota está sobre el tejado de Rubalcaba.

Julia Navarro

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