MADRID 17 Abr. (OTR/PRESS) -
Soy optimista por naturaleza, prefiero ver el vaso lleno a medio vacío, pero me he equivocado en tantas ocasiones llevada por la esperanza unas, y el entusiasmo otras, que por una vez no voy a sumarme a la corte de los aplausos a Peter Magyar, flamante ganador de las elecciones en Hungría frente a Viktor Orban. Sin duda no le ha resultado sencillo conseguir ese triunfo, puesto que Orban parecía haberse convertido en el dueño y señor de Hungría. Orban era un verso suelto dentro de la UE, un verso que chirriaba, que no encajaba en el poema europeo.
Magyar ha ganado las elecciones y los dirigentes de la Unión Europea y buena parte de los ciudadanos han, hemos, respirado con cierto alivio, pero....¡Ay! no se si estamos confundiendo los deseos con la realidad.
Peter Maygar es un político que ha salido de las filas del partido de Orban, y su ideario político es bastante confuso. Fue un fiel militante de Fidesz y seguidor de Orban, tanto que pudo contar los secretos de dentro. Desde Fidesz a la puesta en marcha de su propio cartel electoral Tisza y desde ese partido a ganar las elecciones con los votos de quienes no han encontrado otra herramienta mejor para poner fin a la era Orban. En decir, votar a Tisza era una apuesta de voto útil para mandar a Orban a la oposición.
Sin duda Maygar es un político listo, listísimo, que ha sabido aprovechar los agujeros negros del sistema instaurado por Orban y para ello ha reunido en sus filas a gentes de todo el espectro político. Pero no hay que engañarse, es un nacionalista ultraconservador como lo es Orban, solo que con maneras y modales más presentables.
Por eso me parece que hay que esperar a ver qué va haciendo antes de tocar las campanas. La buena noticia para la Unión Europea es que Orban ha perdido las elecciones pero, antes de contarnos el cuento de la lechera, lo más prudente es esperar a las primeras decisiones de Peter Magyar.