Lorenzo Bernaldo de Quirós.- El Banco de España y las fusiones

Actualizado 27/02/2009 1:00:43 CET
Actualizado 27/02/2009 1:00:43 CET

Lorenzo Bernaldo de Quirós.- El Banco de España y las fusiones

MADRID, 27 Feb. (OTR/PRESS) -

La comparecencia del gobernador del Banco de España ante la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados fue como era esperable que fuese: cuajada de prudencia. Obviamente tiene que ser cauto en un momento de gran incertidumbre y, un desliz, por ejemplo sobre la situación real de algunas entidades crediticias, podría causar el pánico. Si bien no rechazó la posibilidad de capitalizar, si fuese necesario, algunos bancos o cajas con problemas apostó por las fusiones como un instrumento adecuado para reordenar el sistema financiero español ante la crisis. Este planteamiento quizá sea razonable en algunos casos pero no lo es en otros y, desde luego, no es una fórmula general aplicable a todas las instituciones financieras con problemas. Las razones son claras.

Tiene sentido o puede tenerlo fusionar dos cajas o dos bancos con problemas temporales de liquidez pero con estructuras sanas y viables. Sin embargo no lo tiene integrar entidades de crédito solventes con otras que no lo son. En este caso, el enfermo terminal puede contagiar al sano y, lejos de resolver un problema, la quiebra del insolvente, es probable que se amplíe y se agrave porque quien está bien puede empezar a ir peor. Si la economía estuviese en un período de bonanza y no existiese una crisis financiera internacional, operaciones de ese tipo no serían muy complicadas de digerir. Por desgracia, esa no es la situación actual.

Por otra parte, el deterioro económico continuará, se agravará en los próximos trimestres y nadie sabe cuánto durará la recesión. Esto significa que la morosidad se va a disparar en el horizonte del medio y del largo plazo. Cuando esto suceda, bancos y cajas sólidos tendrán problemas. Si además tienen que digerir el lastre de los insolventes con los que se han fusionado, las cosas se pondrán feas. Ahora, los mercados financieros internacionales distinguen con dificultad que entidades crediticias están bien y cuáles no. Si se mezclan las "churras con las merinas", la confusión será total y los flujos de crédito exteriores a la economía española se contraerán todavía más porque no será posible discriminar entre sanos y enfermos.

Ante este panorama, lo sensato es reservar las ayudas públicas, si son necesarias, a los bancos y cajas viables y proceder a una liquidación o cierre de aquellas que no lo son, eso sí, garantizando los depósitos. Esta es una solución mucho más transparente, racional y eficaz que la de impulsar fusiones, como por ejemplo la de Unicaja-Castilla la Mancha, quizá entendibles por razones de conveniencia política pero incomprensibles en términos de racionalidad económico-financiera.