MADRID 10 Mar. (OTR/PRESS) -
El Partido Socialista Obrero Español ha ganado con claridad las elecciones generales del 9-M. El PP ha mejorado de manera sensible su posición pero lejos de sus expectativas que apuntaban en el peor de los casos a una victoria más estrecha de los socialistas y, en el mejor, una victoria suya. Esperemos que el espíritu cainita de la vieja derecha española no resucite y lleve al PP a una guerra intestina suicida. El triunfo del PSOE se ha debido básicamente a la movilización de las masas izquierdistas como lo demuestra el desangramiento de Izquierda Unida y de ERC. El "voto útil" socialista ha funcionado a costa de las formaciones lideradas por Llamazares y por Carod Rovira. Esto demuestra la tesis de que, por ahora, el país es de izquierdas y que, en consecuencia, el nivel de participación era un factor determinante de los resultados electorales.
Las elecciones contribuyen a fortalecer la tendencia al bipartidismo que se acentúa de unos comicios a otros. Los nacionalistas más radicales, BNG y ERC, han sufrido un duro golpe mientras mantienen estable su posición parlamentaria el PNV y CiU, esto es, se vuelve a consolidar el mapa esencial, con la excepción de los comunistas, del sistema de partidos que fundó el régimen democrático hace treinta años y que se había visto erosionado en la última legislatura con la emergencia en la escena parlamentaria de partidos independentistas en Galicia y Cataluña. Curiosamente, el pacto con el PSOE ha perjudicado al BNG y a ERC en lugar de a los socialistas. Ahora, el PSOE podrá gobernar con el apoyo del nacionalismo "moderado" aunque este le va a plantear algunos problemillas como el referéndum de autodeterminación que, de momento, Ibarretxe mantiene convocado para octubre.
¿Qué hará Zapatero? Nadie lo sabe. ¿Interpretará su éxito como un aval del electorado a sus políticas más radicales? ¿Considerará que esa mayoría más amplia que le han concedido los votantes es para darle más independencia frente al nacionalismo? A la vista de lo que ha ocurrido el 9-M, el Secretario General del PSOE carece de incentivos para cambiar de estrategia. La España Roja y utilizo este término sin matiz peyorativo o insultante alguno, sino como un simple grafismo, es más numerosa que la Azul y se ha movilizado para que ZP frenase a la derecha. Si el líder socialista interpreta así su victoria, su segundo mandato será más radical que el primero, pero no olviden que el radicalismo del PSOE sólo parece molestar a los votantes del PP.
Lorenzo Bernaldo de Quirós.