Luis del Val.- Volver a empezar

Publicado 29/11/2019 8:00:12CET

MADRID, 29 Nov. (OTR/PRESS) -

Un grupo de diputados y senadores de las Cortes Constituyentes del 77, amén de diversas personas preocupadas por la gravísima situación actual, están preparando un manifiesto -confieso que ya me he adherido a él- preocupados porque un puñado de irresponsables, que tenían entre uno y seis años cuando tuvieron lugar las primeras elecciones de democráticas en España, nos hagan regresar al punto de partida, y se quiebre una de las pocas cosas que le salió bien a España, desde la guerra de la Independencia, con la diferencia de que, en esta ocasión, no tuvimos la ayuda del duque de Wellington, y aquello salió adelante, superando cuatro intentos de golpe de estado, cuatro, aunque los desmemoriados sólo se acuerden de Tejero.

Y, ahora, que el Ejército español se ha modernizado, no existe en su seno ninguna tentación de fuerza; ahora, que nuestro Ejército merece el respeto de la OTAN, por su preparación y profesionalidad; ahora, que es difícil encontrarte con un general, que, amén de su difícil carrera, no tenga una licenciatura universitaria en Ciencias o en Letras; ahora, precisamente ahora, un puñado de irresponsables parece que quieren poner, patas arriba y por la fuerza, un marco legal en el que España ha alcanzado las más altas cotas de libertad y prosperidad económica.

En el manifiesto figuran personas del PSOE y del PP. Antiguos senadores socialistas, como Juan José Laborda, o diputados de UCD como Marcelino Oreja, que fue ministro de Asuntos Exteriores. Y no van a salir a la calle -no vamos a salir- porque estamos algo mayores y hace frío, y eso queda para los CDR y los que confían, no en la democracia, sino en fuerza bruta y la revolución. Pero van a salir a los medios comunicación, al debate donde se produzca y a los foros que sean precisos. La Transición española se estudia en muchas universidades, como ejemplo de renuncia y convivencia. Y no vamos a estar impávidos, por nuestros hijos, por nuestros nietos, y por España, que no se merece la pesadilla de volver a empezar.

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