Actualizado 09/03/2008 01:00

Charo Zarzalejos.- En su nombre

MADRID 9 Mar. (OTR/PRESS) -

Con los dedos cruzados hemos ido desgranando el calendario electoral. Estábamos a punto de cruzar el rubicón sin sentir el escalofrío del asesinato. Pero el escalofrío se produjo a escasas horas del cierre de campaña. En esta ocasión ha sido Isaías, como el profeta. Es un escalofrío que ha recorrido en muchas ocasiones al conjunto de la sociedad española y con el que, mientras no sea derrotada en toda regla, tenemos que asumir que forma parte de nuestras vidas. Para la derrota es imprescindible que todos los demás nos propongamos ser tan constantes en nuestras convicciones, como ellos, los terroristas, lo son en las suyas. Ser tan tenaces en nuestra repulsa como ellos lo son en su desprecio a la vida ajena. Y llevarles siempre la contraria.

Una vez más ha llegado la consternación y bueno será que la memoria permanezca fresca, para cuando a los terroristas se les ocurra, de nuevo, lanzar mensajes de humo diciendo que quieren hablar. Mantener la memoria fresca para que cuando esto ocurra nadie se ofusque. ETA siempre ha lanzado humo. Cuando mata, lanzando humo de bombas y balas; cuando deja de hacerlo, porque humo han sido siempre sus falsas pretensiones de dejar las armas.

Han sido los terroristas los que han llamado a la abstención. No es la primera vez que desde su entorno se realiza este llamamiento ni, desde luego, la primera vez que irrumpe en campaña. Uno de cada cuatro asesinados lo han sido en fechas electorales. Hoy no hay más consigna, nada más importante que hacer, que acudir a las urnas y de manera especial en el País Vasco, en donde ETA ha vuelto al estilo de siempre: el tiro a bocajarro. Que nadie descarte que horas después los terroristas estuvieran tomando un vino a escasos kilómetros del lugar en donde asesinaron a Isaías Carrasco.

Mas allá de las diferencias y de las mezquindades, que de todo hay, bueno sería que hoy al despertar y en su nombre, en nombre de Isaías, acudiéramos todos a las urnas en la certeza de que, pese al desánimo, en democracia no hay más arma que la palabra y los votos.

En cuestión de horas sabremos los resultados. Gobierne quien gobierne, y en nombre de las víctimas que ya lo son y las que puedan serlo -Isaías Carrasco no es la última--, resulta imprescindible que todos los partidos, y de manera especial el ganador, pongan encima de la mesa la inteligencia, e incluso la generosidad, necesarias para restablecer el clima de unidad hoy perdido. Nunca más sacar a pasear a los muertos para increpar al contrario. Nunca más hacer recuento de víctimas. Nunca más, en fin, esta terrible distancia precisamente entre quienes ETA se ha cebado con sus asesinatos. Las urnas esperan.

Charzo Zarzalejos.

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