Pedro Calvo Hernando.- Los colores de la tormenta infinita

Publicado 19/12/2018 8:01:12CET

MADRID, 19 Dic. (OTR/PRESS) -

Es del todo evidente que en la gran crisis política que protagoniza Cataluña la figura del presidente Pedro Sánchez se ha convertido en la pieza más valiosa en el terreno de los partidarios del diálogo y el entendimiento para salir del caos y devolver a España el lugar que perdió desde hace unos años. Sánchez intenta por todos los medios, al frente del Gobierno y del PSOE, recuperar para este país no solo el tiempo perdido sino sobre todo la convicción de que el drama de Cataluña no se resolverá nunca si se siguen las pautas que intenta marcar la derecha capitaneada por José María Aznar y su lugarteniente Pablo Casado.

Hay una frase sustancial dicha en estos días por el presidente Sánchez, esa de que "el tiempo que Torra hable de autodeterminación, yo hablaré de precariedad y de servicios públicos y de reconstruir el Estado de Bienestar". Tanto él como el presidente de la Generalitat van a esforzarse por llegar a unas metas parecidas pero impregnadas en cada caso por la personalidad y las convicciones de cada uno de ambos mandatarios, que parecen muy convencidos de que es posible salir del atolladero y caminar hacia unas soluciones que permitan corregir el pasado y recuperar el tiempo perdido.

Yo ya digo que no hay otro camino posible, por mucho que piensen o expresen lo contrario esos otros actores, como son cada una de las tres derechas y los sectores más extremistas del independentismo. A la frase que he citado de Sánchez hay que añadir esta otra de Quim Torra: "Estamos condenados a entendernos y tenemos que ir a un diálogo sincero". A José María Aznar, Pablo Casado, Albert Rivera o los jefes de Vox ni se les ocurre nada parecido, en su camino hacia el abismo. En los días previos al Consejo de Ministros de Barcelona y al encuentro Sánchez-Torra se han dedicado exclusivamente a teñir el panorama con los colores de la tormenta infinita y del drama irreversible.

¿Alguien piensa que estoy glorificando a unos y hundiendo a los otros? En absoluto. Se trata de repartir culpas al tiempo que colocamos a cada uno en su lugar y que hacemos una llamada general a todos -a todos- para que faciliten la vía que pueda salvarnos como país del disparate en que la derecha comenzó a colocarnos desde hace siete u ocho años, como todo el mundo recordardará, pese a que algunos no se cansan de tergiversarlo todo y de repetir las mentiras evidentes de todos estos años, como si los españoles fuésemos idiotas.

Y como hoy la cosa va de frases, no voy a omitir la de Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno, cuando afirma esta gran evidencia: "A la normalidad democrática tenemos que contribuir todos". Y esos "todos" somos España entera, Cataluña, la izquierda, la derecha, los unionistas, los independentistas, incluso la derecha extrema. Todos. Sabiendo cada parte que ni ella ni nadie está en posesión de la verdad absoluta, como nadie está en la verdad absoluta en ninguna de las facetas de la vida ni de la política.

Y por vergüenza torera, todo el mundo está obligado a evitar afirmaciones tan impresentables como esa de Aznar de que "Torra está en estado de insurrección" o la Casado de que "Torra debe cesar inmediatamente y hay que aplicarle el artículo 155 de la Constitución". Y le ha dicho además que es un "desequilibrado"... Después del 21 de diciembre sabremos más a qué atenernos.