MADRID 20 Dic. (OTR/PRESS) -
Los Presupuestos del 2009 ya se han aprobado en el Parlamento sin la presencia de Rajoy, las elecciones gallegas ya se sabe que serán el 1 de marzo y que las ganará el bipartito sociogalleguista y Esperanza Aguirre y Francisco Camps ya han hecho su ridipintoresca excursión con los todoterrenos prohibidos en la finca protegida desde donde se asomaron a perdonar la vida a Magdalena Álvarez por un incidente sin importancia.
Unos políticos se dedican a gobernar y otros pasan el tiempo sin dar ni chapa en sus obligaciones, boicoteando en inglés las asignaturas que no les gustan o no asistiendo a votar la ley más importante que el Parlamento elabora cada año. Los socialistas, que se dedican a gobernar con los aciertos y errores propios del caso, si no tuvieran una oposición como la que tienen tendrían que inventarla, porque les está garantizando su permanencia en el poder por muchos años, cosa no recomendable por aquello del principio de la alternancia en el poder, pero que a mí se me da una higa.
¿Que dónde estaban Rajoy y sus otros seis compañeros ausentes mientras se votaban definitivamente los Presupuestos? No lo sé ni me importa. Lo único que me interesa es señalar una pirueta irresponsable, despectiva y descalificadora de quien la hace. Me da risa primero, luego pena y por último indignación. Al presidente del PP sólo le salva relativamente su postura razonable y sensata en lo de la lucha antiterrorista, mientras que otros dirigentes de la derecha se comportaban de forma incalificable (por eso no la califico).
Con lo que hemos sabido de los vuelos y de los papeles de Guantánamo -camino del Código Penal- ya teníamos más que suficiente para esperar de los dirigentes del PP una actitud bastante más seria, humilde, contrita y responsable en ése y en el resto de grandes temas de actualidad. Pero debe de ser pedir peras al olmo, como vemos, y eso días después del empecinamiento en cargarse a Pedro Castro por decir una indecencia infinitamente más leve que otras de Fraga o Fabra, ahora, o de Aznar o del propio Rajoy más atrás.
Pedro Calvo Hernando.